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22. Maldición después de Taxco

No sé si la oración hubiera sido hindú, islámica, cabalística u ortodoxa hubiera dado mejor resultado. El caso es que fue wica y por más bonita que sonaba, el resultado fue desastroso: 1. Ramírez Heredia nos dejó plantados a sus becarios sin decir “agua no va”. 2. El hotel estaba enclavado en un cerro que generaba un punto de atracción energético un poco estorboso (hubo depresiones crónicas durante los tres días, dolores de cabeza, fallas en la cobertura de los celulares). 3. Para bajar a las habitaciones teníamos que recorrer cuatro niveles de escaleras de piedra (ah, el elevador no funcionaba; y aunque hubiera funcionado, había tantos apagones de luz, que la mente se disparaba al imaginarnos pillados adentro del ascensor en pleno apagón... Les juro que a esas alturas nuestra imaginación no tenía ocurrencias eróticas). 4. Para ir a los talleres debíamos bajar en teleférico y recorrer escaleras y escaleras de piedra por la hacienda del Gobernador Ruiz Massieu. 5. Estábamos fuera de...

21. Bendición antes de Taxco

"Aunque el círculo está abierto, no está roto, que la paz de la Diosa te acompañe, que tengas alegres encuentros, alegres despedidas y alegres reencuentros". Esta es la bendición wica que me ha dado una amiga antes de irme al encuentro del FONCA, para que revisen con lupa o mala leche o agudeza o justicia o benevolancia el avance de novela. Hace unas semanas envié mi reporte de 35 páginas; ahora llevo 50 páginas de avance. El círculo está abierto. Y aún no está roto (espero no me rompa la crisma Ramírez Heredia). La paz me acompaña, porque ya no tengo nada más qué hacer (ah, sí, pagar la luz antes de irme). Tendré alegres encuentros (de seguro). Y tantos reencuentros (todos: Edith, Wendy, Mayra, Martha, Luis, Karla, Lu, José Ramón). Alegres despedidas (mis compañeros del FONCA, ¡y tengan por seguro que me despediré muuuuy alegre de mi tuttore!). Envíenme todas sus bendiciones laicas, civiles, espirituales, esotéricas, afrodisiacas, neurolingüísticas, políglotas, ecuménicas...

20. El huerto del abuelo

Mi abuelo ha muerto. Hace dos semanas sentí un apremio por viajar al Valle del Yaqui para verlo. Para que mi hija lo viera. Lo encontré pequeño, frágil, huesudo, dormido junto a mi abuela, que ya parece un árbol de raíces torcidas por las arrugas y el artritis. En ese momento descubrí la razón de mi prisa intuitiva. La visión de mi abuelo ahí, lánguido, sin defensas, era el vaticinio del fin de una vida ejemplar: pionero del ejido desde la época de Tata Lázaro, un hombre fuerte, duro, incansable, lo que tenía de callado lo tenía de trabajador; lo que tenía de obtuso lo tenía de recto; lo que tenía de estricto lo tenía de risueño, bailador, tomador, coqueto. Nunca dejó de ser guapo, ni con sus 89 años, ni con el cáncer, ni con su cuerpo abandonado en el ataúd. Los funerales se convierten en un juego traicionero de espejos. El montón de tierra amontonada junto al féretro suspendido sobre el hueco, los remolinos terregosos y de aire caliente, me recuerdan a todos los sepelios a los que ...

19. Break down

Ya era tiempo de que tuviera un colapso por agotamiento. Cuatro horas de sueño, jornadas de 15-18 horas de trabajo entre mi empleo tan querido y divertido, entre mi hija preadolescente con una agenda más intensa que la mía, la familia, los amigos. Y la novela. No fue para tanto. Pero mejor no esperar el tantito que se puede convertir en tanto, en demasiado, en exceso. Todavía estoy para contarlo frente a la compu, pasando media noche, tomando una cervecita y escuchando el jazz de Lizz Wright. El colapso también llega a los personajes, caigo en cuenta. Gabriel se colapsa. Su risa se descuelga de los dientes moribundos, sus hermanos lo ven débil y afilan el puñal por la espalda, los grandes agricultores beneficiados por la revolución verde se ven invadidos por esos ejidatarios sin tierra que armaban barricadas en los latifundios ajenos. Recuerdo de niña esas estampas: letreros con consignas escritas con una furia desconocida por mí; familias enteras ocupando una tierra que no era suya po...

18. Aterrizaje después de un largo vuelo

Buena señal es si la novela va por delante del blog, generando páginas, fluyendo, mientras la bitácora se detiene. Me imagino que los pilotos llenan su bitácora hasta que regresan a tierra después de vuelos largos, vuelos cortos. He dado un vuelo largo. El segundo capítulo va a un ritmo que sólo lo detiene alguna cena especial, alguna escapada al cine. El segundo capítulo se intrinca en los conflictos que ya generaron los personajes en el primer capítulo, con sus dramas nuevos, y con la problemática histórica de los años setenta. Gabriel ya ha decidido apoyarse en Pedro para salvar su patrimonio cuando se entera que tiene leucemia; su hermano, el Pelón Mayor, pronto encontrará invadidas sus tierras, lo que complicará el papel de Pedro, pues los aviones serán el botín a pelear en la familia. En eso voy. Compré un corcho enorme, y lo puse cerca de mi mesa de trabajo. Coloqué fotos de aviones fumigadores, jóvenes pilotos recibiendo instrucción, con esas risas heroicas que tienen todos...

17. Vuelta de página

Ya terminé el primer capítulo de la novela. El primero de tres. Sé que requerirá mucho más trabajo. Pero regreso al dilema del FONCA: ¿el compromiso es entregar avances o corregir? El capítulo dos es como el agua contenida en el aspersor de una manguera. Ahí está el flujo, la presión, la disponibilidad a la mano. Pero hay que administrar la historia. Este narrador avec se divierte, vaya que sí. Y anda buscando desde qué perspectiva contar este hecho tan esperado por 60 páginas: el momento en que Pedro por fin vuela. O desde qué tantos narradores con personajes puede abordarse la historia, de tal manera que nos dé un panorama completo de ese hecho culminante. Pero aquí tengo una observación de cómo se ha modificado mi narrador y lo que entiendo como hecho culminante. Pues resulta que en mi escaleta había un hecho totalmente secundario, que tenía tan poca importancia que no atiné ni siquiera a quitársela. Pero cuando conté el hecho desde los ojos del narrador-con-Daniel –es decir, los oj...

16. Mis malos hábitos narrativos

Una amiga ( http://hiedravenenosa.blogspot.com ), me involucró en una de esas cadenas para enumerar 5 malos hábitos. O no sé si son simplemente hábitos, o hábitos extraños. Y tampoco sé –ahora que me pongo a pensar- si todo hábito tiene algo de malo o de extraño. Me comprometió el 2 de febrero. Y como ven, no he cumplido, y no pensaba hacerlo, sinceramente. Perdona, hiedra preciosa (ya ves que está de moda el halago). Tengo por hábito no atender cadenas, tests, chistes ni esos insufribles pauerpoints de “autosuperación”. Fue fácil incumplir pues ella estuvo convaleciendo de una cirugía y fuera de ciber-reclamos, pero hoy regresa a su trabajo, y siento gachito no haberle cumplido. Bueno, aquí podría sospecharse un segundo hábito: cuando alguien me pide algo, cumplo o no cumplo previa explicación, pero -por hábito- no dejo nunca el espacio en blanco a ninguna solicitud. Como este blog se ha reconvertido en una bitácora literaria, y mi novela me tiene obsesionada, escribiré mis 5 malos h...

15. Brincos diera

¿Cómo puedo dar un salto en el tiempo? Le pregunto a Lety, y me responde: Cambia de capítulo. Pero quiero otro tipo de salto. Menos elemental. Un día me siento y escribo algo y salto con la naturalidad con que se brinca un charco. Pero cuando vuelvo la vista atrás (cuando releo pues) me aterro: ¿Qué hice? ¿Cómo pude dar un salto al futuro y continuar mi narración en presente? ¿Es posible eso?: Sí, dice Letty, se llama “prolepsis”. Navego para buscar definiciones: Prolepsis (del griego prolambanein, anticipación). Construcción gramatical que consiste en colocar un elemento en una unidad sintáctica anterior a laque le correspondería lógicamentePROLEPSIS. ANACRONÍA consistente en un salto hacia el futuro en el TIEMPO DE LA HISTORIA, siempre en relación a la línea temporal básica del DISCURSO novelístico marcada por el RELATO PRIMARIO. Le doy estas definiciones a Lety y me objeta: No, no; todavía no me convence. Hablo con Karla, mi amiga becaria del FONCA . Le enseño el fragmento. “No es p...

14. El más buscado: mi narrador

A juzgar por mi bitácora, cualquiera pensaría que no he avanzado en la novela. Pues he avanzado en todos sentidos. a. He terminado de corregir lo que me señalaron en Veracruz. b. Me he sentado a querer estrenar más páginas, y he ahí donde empezó el drama , que si lo llevara a la novela... c. He pasado horas y horas enfrente de la computadora enfurruñada, tratando de sacar una conclusión: ¿Qué carajos me tiene detenida? Me vencía el cansancio: tres horas sin despegar mi vista de la pantalla y sin escribir media palabra. Me sentía como cuando uno se engarza en una discusión con la pareja, que sabemos de antemano no llevará a ningún sitio, y que lo único que logrará es ofender y exponenos a que nos ofendan; pero no podemos detener esa marejada de reclamos, resentimientos, acusaciones y seguimos hablando y poniendo el dedo en las llagas mutuas. d. He decidido darme vacaciones tres días de pantalla, y leer, tal como me lo recomendó LH: “ Lee como lee un escritor , es decir, observando cómo ...

13. Vuelcos que da Veracruz

En este tiempo que no he escrito en mi blog, he escrito, borrado, reescrito, borrado, corregido, revisado, escrito mi novela (lo que llevo de mi novela), y escrito por dentro, como me decía el poeta Javier Sicilia. Pues bien, el acelerador, la inseguridad, el entusiasmo, la ansiedad, la locura, todo junto se detonó en Veracruz, durante el primer encuentro de los becarios del FONCA. Ramírez Heredia, mi tutor, le dio un vuelco a mi narrador; mi compañero Sandino, a la linealidad del tiempo; Luis, a mi sintaxis; Karla, a la integración aún forzada de datos históricos. Me quedé sin los comentarios valiosos y esperados de Adán y Cynthia, por la exigencia del tutor de iniciar puntualmente. Ahora el dilema en el que todos nos debatimos es: ¿Corregimos antes de seguir avanzando? Las opiniones se dividen. Hay quienes dicen: El FONCA nos pide avances, si nos entretenemos en corregir, no avanzaremos; y otros, que no podemos retomar la novela a la luz de los cambios necesarios que nos señalaron, s...

12. Un reporte y la guerra contra los parches

La novela avanza y me he sentido orgullosa al presentar un robusto cuadernillo como primer reporte: 35 páginas de novela, la bitácora de su creación, el formato que el FONCA exige llenar y todo el trabajo aledaño (perfil de personajes, escaleta, cronología del conflicto agrario en el Valle del Yaqui que he investigado). También mi vivencia como becaria da sus pasos: ya tuve contacto con un narrador regiomontano que me dio de alta por el msn y con quien comento algunas cuestiones de nuestro estatus frente al FONCA; y con sorpresa, recibí el mail de mi tutor, Rafael Ramírez Heredia, citándonos el día 26 de enero en la ciudad de Veracruz. Un hueco se abre en mi estómago. Pensar en 4 días fuera de casa no es fácil: mi hija Mariana, Rabito que da señas de andar buscando novia en su cojín -oh, tan pequeñito-, mi trabajo, viajes y trasbordos, el juicio sobre el texto, convivir con escritores –no es tarea fácil para mí, debo admitirlo. Pero también tiene su lado emocionante: Contar con ojos di...

11. ¡Lo tengo!

Ya sé cómo explicar el hallazgo que fue esta historia paralela sobre el desarrollo agrario en el Valle del Yaqui. Antes de la investigación completa: Es como si hubiera querido tomar una foto a gente, con el paisaje de fondo desenfocado. Ahora: la novela es como tener la foto de la gente y su vivencia en ese paisaje, una foto enfocada en el todo, en el sujeto y su contexto, con la misma claridad e importancia. A este regocijo se suma otro: las personas, las lecturas, los acontecimientos se muestran ante uno, el creador, como estelas de humo después de un acto de magia. Por todas partes me encuentro gente que de una u otra manera tiene que ver con mi novela de pilotos agrícolas: personas que han sido parte de los ejidos, pilotos, vendedores de insumos -fertilizantes e insecticidas-, y hasta la sombra de personas que confirman mi teoría de cómo acabaron muchos pilotos tras la crisis de los 80:¡trabajando como burros para los narcos!

10. Otra historia en el subsuelo

He tenido que hacer un alto. Leyendo sobre el desarrollo agrario en Sonora, especialmente en el Valle del Yaqui, veo que en ello existe una historia paralela con tensiones, traiciones, esperanzas, ambiciones, injusticias, latiendo en el subsuelo, fertilizando la narración. Aunque ese panorama iba a ser un paisaje de fondo, ahora me parece que es tan importante como un contrapunteo con la vida de cada uno de los tres personajes principales. No quiero hacer una novela histórica. Pero los personajes serán hijos de su época; sus éxitos y fracasos serán el legado de las políticas agrarias en décadas determinantes: de los 50 a los 80. Ejidos, caudillos, expropiaciones, matanzas , marginación, tecnologías, corrupción, control gubernamental, caciques, tierras ensalitradas, abuso de pesticidas y, como manto mítico, la revolución verde.

9. Historia y el veneno del motor

Ayer tuve dos entrevistas alrededor de la novela: Nohemí, una historiadora, a quien consulté sobre el movimiento agrarista que se dio en los 70, muy ligada a la revolución verde, a las expropiaciones de Echeverría. Y mi hermano Roque, quien administró la empresa de mi padre desde muy joven, y me dio un panorama completísimo. Desde la logística de los piperos, de los pilotos, de los técnicos, funcionarios y autoridades que intervienen directamente e indirectamente en el proceso de fumigación. También me habló desde su experiencia personal, haber estado en ese mundo de pilotos, pero trabajando en tierra. La primera experiencia que me marcó en relación a los aviones , fue escuchar el estruendo del motor de un avión volando cerca. Yo no lo veía. Pero ese rugido en el cielo se me quedó atrapado como un fantasma en el pecho. Cuando mi hermano hablaba ayer de las emociones a las que te enfrentas en el mundo de la aviación, se conmovió al narrarme la sensación cuando antes del amanecer se ence...

8. Trenzado de historias cuando hay algo histórico

Me he comprado música de cine , especialmente de Michael Nyman. Estas bandas sonoras tienen el valor de contar una historia sin palabras; la melodía va ascendiendo llevándonos por un relato de sensaciones, emociones, estados de ánimo. Son pequeñas épicas concentradas en una línea melódica. Mientras escucho la música, el horizonte de la historia se me abre: aparecen nuevos personajes, los hilos que se han dejado visible e intencionalmente sueltos buscan clavarse en el tejido para anudarse. Pero ahí está la labor del narrador: cómo dosificar el hilado, en qué momento anudar ciertas hebras y dejar sueltas otras; y sobre todo, en qué momento pasar del close up de los personajes a una toma panorámica, donde los personajes se muevan y desarrollen en su contexto histórico y social. En esta novela convergen varios niveles de relato: la historia individual de cada uno de los tres personajes principales, y su relación peculiar con la aviación (parte primordial); el desarrollo y declive de la rev...

7. Parálisis

De repente, la historia se detiene en seco, como si en una carrera a buen paso nuestra ropa se enganchara al tronco invencible de un árbol. ¿Qué sucede dentro del autor que paraliza el puño y la imaginación? 1. Hay miedo al ripio. A que la situación que uno ha ido desarrollando para reafirmar los personajes deje de ser un recurso y se convierta en un falla. 2. Hay la sensación de que el personaje ya debe dar el salto hacia otro estadio, y está varado a la orilla del precipicio, dando un paso para atrás y otro para adelante, atascado. Entonces hay que preguntarse qué le ha faltado desarrollar al personaje que no tiene aún la madurez para dar ese brinco, para mostrarnos una evolución. Por lo general confundimos estas situaciones con agotamiento creativo , con aridez, con bloqueos. Pero tengo la sospecha de que son los personajes que se rebelan a continuar por una mala construcción de su genoma o fenoma. Porque un personaje que se construye con plasticidad anecdótica, con complejidad sico...

6. El pelón mayor

He introducido un personaje coral en la novela , que habla en primera persona del plural, como salvaguarda y vocero de la familia de pilotos. Las familias que tienen conciencia de la filia, de la sangre, de la naturaleza de una rama guardan una gran proporción de esta identidad colectiva en la configuración de su ser individual. Y en cada una de estas familias siempre hay un miembro que atesora con celo las tradiciones, historias, efemérides, glosarios de la parentela. Esta familia, que por lo pronto he apellidado “los Islas”, tiene una característica física predominante: calvos. Así que la forma de llamar a su clan no es “Islas”, sino “los pelones”. Los apodos me parecen más típicos de una tribu, de una turba que se une de manera semi-anónima para sobrevivir, como sucede con los equipos de béisbol o de básquetbol: “Los pieles rojas”, “los medias blancas”. Quiero evitar darle un nombre propio a este personaje coral. Y en cambio lo llamaré “el pelón mayor”. Será la voz que hile en una s...

5. Personajes de aire, tierra y fuego

Sigo en buena sintonía con la novela. Anoche tuve una nueva motivación: hablé por teléfono con mi padre. Teníamos meses sosteniendo conversaciones cálidas pero escuetas. Anoche abrí la puerta. Su puerta. Duramos más de una hora charlando. ¿El tema? Claro, los aviones. Me precisó marcas de aviones, diferencias entre unas y otras (sobre todo, desde el punto de vista del piloto), y me dictó el alfabeto aéreo, que de niña recitaba por mero divertimento y que ya había olvidado. Pero lo más valioso es la luz que me dio sobre uno de los personajes. Al tratar la novela de 3 pilotos principales, con motivaciones muy propias para volar, he relacionado a cada uno de estos personajes con un elemento. Gabriel es aire , por ello tiene nombre de ángel, tiene formación de piloto acróbata y todo su lenguaje transita en el campo semántico del aire, cielo, vuelo. Volar para él es ir al lugar al que pertenece, con dolor de regresar. Pedro es tierra , por ello el nombre asociado a roca; su motivación para ...

4. Las redes

El terror y la inseguridad al escribir han amainado gracias a los comentarios, especialmente, de dos personas que respeto mucho como escritores y a quienes tengo un cariño muy cercano: Javier Munguía y Margarita Oropeza. Ambos me han hecho comentarios puntuales sobre lo avanzado; digamos que le han prestado sus ojos al “narrador ciego” del que hablaba hace días para orientarlo: Las líneas coinciden aquí, los colores se lograron allá; pule aquello, potencia esto. Ambos han coincidido en: -Ya está claro el anhelo por el vuelo que tienen los personajes principales. -La motivación de ellos está bien diferenciada. -Hace falta reforzar el inicio. Margarita ha añadido que: -Es interesante el ambiente campirano, machista, sofisticado por el ambiente de la aviación. Javier ha anotado que: -Es importante mantener la novela alrededor de la acción, y no de la reflexión, tono que suelen tener mis novelas. Hoy mientras desayunaba con Margarita, hablábamos de su novela, de la mía, del futuro que quer...

3. El Tartamudo

He introducido un personaje nuevo a la novela: el Tarta , apodo onomatopéyico de "El Tartamudo". Bien dicen que los personajes te arrastran. Indagando en sus motivaciones, en su tartamudez, encontré que esta disfunción del habla es una especie de guerra entre lo que se quiere decir y lo que no se debe decir. Una especie de represión de alguna autoridad introyectada y la voz exacerbada que quiere ver la luz, pero es sofocada por la voz represora. Esa guerra frena el flujo del habla, aborta las frases antes de pronunciarlas. Y me ha parecido fascinante, ya que el narrador lo permite, consignar esas dos voces que pelean por vencer. Bienvenido a la ficción, Tarta .