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Dios

"Para mí, Dios es como la cuña que nunca deja que se cierre el mundo y que siempre está generando otra cosa. Pero no tengo idea de quién sea. Es el lugar desde el que merodeando hablo; pero nunca hablaría sobre Dios, intento hablar desde Dios". ¿Quién lo dijo? Aquí .

Tengo

En contra: Otra creación que me ocupa más tiempo e interés Falta de cafeína Muchos cambios A favor: Otro clima y paisaje que me desacomodan y hacen más creativa El exceso de trabajo culminado Cierto ermitañismo Un estudio propio Él, con sus silencios oportunos y sus charlas estimulantes Y como hay más a favor , la novela ya gira efervescente en mi mente, en mi ser. Ya se conectan mis dos hemisferios. Ya se me ocurren cosas. Ya puedo estar a las 7 am al teclado, con un té chai al lado.

Rabito (2005-2011)

Divo hasta el final. Un infarto inesperado e inexplicable en la plenitud de la edad. Por suerte la Scottland Yard no está husmeando tu cuerpo buscando drogas. La única sobredosis que pueden acusarte es de amor y mimos, sobre todo ahora que tenías más manos para acariciarte; ah, y ropa en tu armario: desde impermeables, corbatas, gorros, hasta los suéteres más coloridos. Te fuiste sin creerte perro en una escena digna de ER. Y, suponiendo que algún día te supiste perro, nunca reparaste en tu diminuto tamaño: siempre buscándole pleito a los canes más grandes que, con un solo movimiento de pata sobre tu pecho, detenían tus ímpetus prepotentes. Te debemos el paseo por la playa y la plaquita con tu nueva dirección. Quiero pensar que ahora puedes cruzar todos los mares que gustes. Que no necesitas una dirección fija. Que ya no hay peligro de extraviarte ni de sufrir. Cruza los caminos que desees, sube las escaleras que se te antojen. Te dejamos ir. Y que lo sepas: te amamos, Rabito....

Cables

Casi cumplí la media semana con la macbook sin funcionar. Calladita, lejana a mí, ocultándome mis propias palabras, proyectos, faenas. Ahí estaba: su espalda oscura. La ausencia. Se trataba del cable. Murió. Y he pensado en los cables perdidos, más que nunca evidentes: con personas, con cierta luz, con cierto clima, con espacios, con el trazo de una ciudad que me sé de memoria. ¿Han muerto esos cables? ¿Es cuestión de reconectar otros? Aún no lo sé. Él llegó con una cajita perfecta y el cable funcionó. Ese cable. Y aunque esta máquina persigue los estertores (¿últimos?) de ese mundo, quizá el nuevo cable me lo recuerde: mi vida ha cambiado. Y hay que dejar ir todo aquello que no puede pervivir a través él: aquella luz, aquel clima, aquellos espacios antes míos, aquel trazo de ciudad que sé de memoria, aquellas personas que no ven cables para cruzar libre y alegremente, sino barricadas.

Descorche

Ya colgué el corcho en mi estudio. Pero para esta novela no hay nada alusivo e inspirador qué poner. Los personajes son innombrables. La historia está llena de "ya sabes quién", de "no nombres". Los objetos que antes cuelgo y pego para evocar, ahora serían como el anillo del poder que Frodo tiene que destruir. Algo que ocultar. Un objeto ante el cual cerrar los ojos y huir. Eso es. Quizá eso es lo que tengo que recordar. Estoy contando la historia del poder. Un poder que a todos nos escalda. Como víctimas y victimarios. Ahora tengo mis amuletos para proteger al corazón de ese mal: fotos de sus manos, los cuatro en el jardín, Mariana con mi querido Juan Miguel, nosotras en la playa, ella sola, su mano a los 5 años, los lirios que ella me hizo florecer, la virgen de Montserrat y la frase de Yeats que se criba por la vida: Mi gloria ha sido tener tales amigos.

Estreno

Hoy estrené el estudio. Tuve una mañana oscura y lloviznó intermitentemente. Pero desde el ventanal vi la alegría matutina de los perros, el manzano con sus esferas gordas y verdes, los encinos altos y calmos, la hiedra tupiendo celosa la tapia. Lo que veo por el ventanal es un buen augurio. Ha vuelto la faena de escribir.

Gracias, Murakami*

Me acompañaste en el corre corre de desentrañar cajas, cerrar y abrir casas, saltar del desierto al bosque, imaginar espacios inéditos, combinar lo mío y lo suyo. Me recordaste la prevalencia de la disciplina. El feliz abandono una vez superado el umbral del esfuerzo. Me recordaste lo extraordinario de la normalidad y el recogimiento. Ya tengo ventanas delante de mi computadora, por las que pasa la lluvia, el viento, el sol, los perros, la hojarasca que tintinea húmeda y verde. Sí, faltan el corcho, el escritorio definitivo, los fetiches. Pero adentro ya están ellos: los personajes, sus historias, su red de encuentros y desencuentros. Luego de leer De qué hablo cuando hablo de correr de Haruki Murakami en Tusquets

Hoy

El día ha empezado temprano. No tanto como será una vez iniciado el ciclo escolar de Mariana. Pero he tenido mi mañana para: Aclarar mejor la línea del tiempo de la nueva novela. Depurar el inventario de personajes. Escribir un par de páginas. Probar la voz narradora y sentir que ahí está, que esa es.

El proyecto

12 rollos de cinta 20 metros de bajo alfombra 30 metros de plástico burbuja 51 cajas 8 voluntarios muchos bellos encuentros y este poema de Cavafis que Ulises me refirió: Ítaca Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca debes rogar que el viaje sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias. No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes, ni la cólera del airado Posidón. Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo. Los lestrigones y los cíclopes y el feroz Posidón no podrán encontrarte si tú no los llevas ya dentro, en tu alma, si tu alma no los conjura ante ti. Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano; que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tú antes ignorabas. Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia, y comprar unas bellas mercancías: madreperlas, coral, ébano, y ámbar, y perfumes placenteros de ...

La alquimia de los sobrinos

Amo a mis hermanos y no imagino cómo podría ser la vida sin los recuerdos de infancia que con ellos tengo y todas las vivencias que nos han templado en el dolor compartido. Además, les debo lo mejor: a mis sobrinos. En las reuniones familiares yo prefiero estar con ellos. Ver cómo han crecido desde aquellas manías y lenguas de trapo con las que se expresaban, hasta llegar a desplegarse como hoy: chicos universitarios, profesionistas, adolescentes, preadolescentes, o un flaquito pecoso que pronto perderá el trono del más pequeño de la familia. Este sábado mis sobrinos me organizaron una de las fiestas más bonitas que he tenido. Una fiesta sorpresa al final de cuentas, porque a todos nos sorprendió: ellos tomaron la batuta, ellos decidieron, ellos planearon, ellos dirigieron los juegos y la logística. Y fue de lo más divertido que nos ha tocado vivir juntos como familia. La familia ya está en manos de ellos, ya tiene la fuerza y el impulso de ellos. Y la van transformando con una alquimi...

Él

Lipsana. Etimasía. Son palabras que él me ha enseñado. Como me ha enseñado de arte, de jardines, de animales, de climas, de nobleza, de bonhomía, de perder miedos. O de libros, arquitectura, ciudades o pinturas. Como ésta: de las pocas donde aparece María embarazada, antes del parto.

Correr

Estoy emprendiendo el que quizá sea el proyecto más grande de mi vida. Y para lograrlo cuento con un cronograma en cuenta regresiva. La complejidad de la primera mojonera de este proyecto me encuentra hiperactiva, algo distraída, sin el sosiego necesario para continuar con Belén Gopegui. Me encuentra armando mapas mentales, organizando tanto objetos como personajes, cajas como líneas del tiempo, cuidando de vidas reales y ficticias. Por eso es una delicia leer en este momento De qué hablo cuando hablo de correr de Murakami. Lo cotidiano, lo ordinario, entretejido con el oficio de la escritura. Como Murakami, ahora este proyecto me hará correr, escribir, sí, y correr, correr, correr.

El Nuevo Mexicano

La entrevista fue en una vieja casona de la Condesa. Lloviznaba tenue. Y la charla fue más bien como una tarde relajada de charla, con un té en las manos. Si quieren leerla, pueden encontrarla aquí .

Todo está en el narrador

A partir de que existe, claro, estratégico, la novela puede fluir. Para esta novela en la que me encuentro inmersa, ya encontré: un narrador en primera persona, que a veces se enajena de sí mismo y parece una tercera persona, y que a veces se acerca a sus afectos alrededor (de los que tanto se protege) y va a una segunda persona. Nada de historias paralelas que se entrelazan. Un solo narrador que lleva el hilo. Una primera persona. La que vive, sospecha, padece la paranoia, el espionaje, la desvinculación, la lucha, la entrega, el refugio en sus guaridas de protección. Y afuera de este narrador, el autoritarismo de los viejos regímenes, la semilla del México que vivimos ahora, el espionaje y la inteligencia de estado antes de los tiempos de internet, la esperanza de algunos cuantos, que ahora vemos como nostálgicos fósiles de un México que pudo ser y se nos escapó.

Hoy: II Feria del Libro Independiente

Y por ahí, en la editorial Libros del Umbral, podrán encontrar mi poemario Llama .

El dolor y el consuelo

Este domingo pensaba escribir sobre Javier Sicilia. Sobre la caravana del consuelo. Sobre las voces conmovedoras que convierten ese 10% de víctimas colaterales, según cifras oficiales, en una vida personal con nombre, con destino, con familia, con dolor irreparable, y que las hermana a esas 40 mil muertes, doblemente victimizadas por el estigma de "víctimas inocentes" o "víctimas culpables y necesarias". Pensaba escribir que sólo Javier Sicilia , con su profunda espiritualidad, podría entender y reflejar el dolor de esta nación que se desteje y descompone, entendiendo un lenguaje evangélico que habla de amor y justicia, ese que se ha abandonado en los púlpitos y en las instituciones clericales. Pensaba escribir. Unir la trayectoria y ser de Sicilia con la realidad que vive este país, y la indignación que nos carcome a muchos, en silencio o en activismo. Pero alguien lo ha hecho mejor. Alguien ha retomado la vida de Javier Sicilia, testimonios de amigos de infanc...