Ir al contenido principal

Entradas

Retar

La vida me ha estado retando. Y con lentitud y torpeza a veces, otras con alegría y prontitud, he ido respondiendo bien o mal a esos retos. Pero este año quiero retarme yo misma. A leer más, a escribir y terminar esa novela. A buscar editorial para mi poemario inédito. A continuar con mi Serie roja . A entender más las tecnologías y usarlas. A dominar esos pequeños detalles de casa, ya que tengo ayuda en las grandes faenas. A alegrarme más y estresarme menos. A ser mejor en mi trabajo y crecer en mis capacidades. A alimentarme de todo lo que tengo a la mano para mi literatura. A abrirme a esta enorme e intensa ciudad. A todo lo que no está aquí, pero que me representa dificultades, inmovilidad, miedo, cerrazón. El 2013 será para retarme.

La duende del mes

Pasé una noche divertidísima con Mariana envolviendo regalos. Me gané el gorro y el nombramiento.

¿Escribir?

A veces no tengo ninguna necesidad de escribir. Ninguna gana de escribir. Y creo que podría seguir viviendo así y que nada me haría falta. Yo, que siempre pensé que escribía porque lo necesitaba para vivir, me doy cuenta que cuando han nacido mis hijas no he deseado ni necesitado hacerlo. Pero nunca había tenido la sensación del no retorno que tengo ahora.

El viaje

Cuando viajo, la carretera pone en mi mente esa interminable línea blanca punteada: es "corte aquí" o un "siga la línea punteada". La mente transita con una ligereza y concentración que no logro en otros momentos. Me pregunté por qué la novela en la que trabajo no camina. Y adormecida en la carretera, la novela empezó a bocetarse, a líneas punteadas, con un continuo: siga por aquí. Ahora lo tengo más claro. La cosa es ponerse en marcha.

Un segundo aire para "La espera de Ofelia"

Recientemente, en la Asamblea general de la Red de radiodifusoras y Televisoras Culturales y Educativas de México, se presentó mi radionovela La espera de Ofelia . Algunas radios levantaron la mano para transmitirla por primera vez.  Zacatecas dice que ya está lista .

No puede ser

Después de ver esta toma de posesión presidencial, queda más claro por qué hay que acotar el poder de la súper Secretaría de Gobernación. No puede ser que las fuerzas policiales estén subordinadas a las fuerzas políticas; no puede ser que los permisos para portación de armas las dé Gobernación y no las Fuerzas Armadas; no puede ser que Gobernación tenga esa manga tan ancha para manejar la seguridad policiaca, mientras la mano oscura mece la cuna de la represión. Y con todo el dolor, la desilusión revivida, la incertidumbre, repito, no puede ser: EPN ya se ha colocado -él mismo- la banda presidencial.

El olor del miedo

Cuando estaba en preescolar viví mi etapa de terror escolar: soñaba que la maestra era una combinación entre bruja y diablo, y estaba segura que su nombre, Cornelia, provenía de los cuernos diabólicos que seguro ocultaba bajo su mata de pelo. Desde que subía al camión escolar empezaba a detectar esos olores que anudaban mi estómago. Esas niñas usaban un shampoo que yo no, perfumes que yo no, sus mochilas, todas ellas iban dejando una estela de olores que me recordaban que eran distintas a mí, que yo era distinta a ellas. Que yo era distinta. Que no era mi lugar. Todavía si huelo ese shampoo (que aún no sé cuál es) vuelve el nudo a mi estómago. Y vuelve mi duda: ¿sé ya cuál es mi lugar? El mismo miedo vuelve cuando voy a una clínica y huele a alcohol. Recuerdo los piquetes en la vena para indagar entre mis glóbulos si tenía anemia o leucemia, porque esos otros eran los terrores de mi madre. Ahora que eventualmente voy a una oficina nueva, detecto nuevos olores: de ambiente, de per...

Debut y despedida

He llegado al final de mi breve etapa de freelance . Como sospechaba, no es lo mío. La incertidumbre siempre ha sido mi peor verdugo, así que la rehuyo. He disfrutado de este tiempo, no sin padecimientos varios, pero vuelvo a lo mío: un trabajo fijo, un horario fijo, un sueldo fijo, y una responsabilidad en mi mente para cumplirla y aportar. El sueño de todo escritor no es mío.

De regreso

Hogar, dulce hogar.

"A ras de vuelo" en Hermosillo

Ya aterricé en mi ciudad. Reconocí el sol deslumbrante hasta blanquearte la vista, los edificios chatos, las calles anchas, el tráfico disperso, las franquicias, el acento, el calor seco y quemante. Mi ciudad.  Mi familia. Mis amigos. Eso: mi ciudad.

Mariana, 17

Su cumpleaños ha sido la alegría, el orgullo y el vértigo: 17 años, vísperas de su mayoría de edad. Ya tiene en sus manos empuñados los sueños, los proyectos, lista para dar el salto por sí misma. Foto: Rocío de la Fuente

Próxima parada: Hermosillo

El día 31 de octubre estaré presentando A ras de vuelo en la Feria del Libro de Hermosillo , a las 8 pm, en Galerías Mall. Me acompañarán mis amigos Javier Munguía y Margarita Oropeza. Un guiño de mi hermano Martín, en quien tanto pensé durante la escritura de esta novela, y que me decía "brujita".

1

esta pequeñita que se horneó en sonora y nació en el df, justo este día en que cumple 1 año, pasará una parte del tiempo en tierra norteña y otra parte en su rincón volcánico. la mejor manera de celebrar su vida, su mezcla.

A ras de vuelo en Cajeme

Qué mejor: la novela se sitúa en este valle, aquí nací, aquí está parte de mi familia, aquí están los restos de mi madre y hermano, aquí se come riquísimo. Aquí están organizando una Feria del Libro con mucho esmero, calidez y profesionalismo. Y aquí hoy hablaremos de la revolución verde, de los ejidos, de los sueños, de la transgresión de límites, del valle, del vuelo. El vuelo acrobático de los aviones fumigadores y el vuelo interno de cada uno de los personajes. Hoy, 7 pm, explanada de la Biblioteca Pública.

Nos vemos el día 18 de octubre, 7:00 p.m.

Nómada

Me he ido mudando de espacio en espacio para trabajar esta novela. Inicié embarazada, trabajando en mi estudio, cómoda y silenciosamente.  A la llegada de Cecilia, no podía despegarme del Moisés, tampoco era necesario: improvisé un escritorio con mi sillón y una mesa plegable; el cambio de pañal estaba tan a la mano como la posibilidad de cambiar un párrafo.  Ahora que Cecilia gatea y explora el mundo, me ha llevado a su espacio: ahí trabajo en una mesa baja en cuyos compartimentos están sus juguetes, ahí coloco mi macbook que es su gran tentación y en esa silla enana me siento para verla de pie junto a mí, dudosa entre tirar su alfabeto de madera o aporrear mi teclado.