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14. El más buscado: mi narrador

A juzgar por mi bitácora, cualquiera pensaría que no he avanzado en la novela. Pues he avanzado en todos sentidos.

a. He terminado de corregir lo que me señalaron en Veracruz.

b. Me he sentado a querer estrenar más páginas, y he ahí donde empezó el drama, que si lo llevara a la novela...

c. He pasado horas y horas enfrente de la computadora enfurruñada, tratando de sacar una conclusión: ¿Qué carajos me tiene detenida? Me vencía el cansancio: tres horas sin despegar mi vista de la pantalla y sin escribir media palabra. Me sentía como cuando uno se engarza en una discusión con la pareja, que sabemos de antemano no llevará a ningún sitio, y que lo único que logrará es ofender y exponenos a que nos ofendan; pero no podemos detener esa marejada de reclamos, resentimientos, acusaciones y seguimos hablando y poniendo el dedo en las llagas mutuas.

d. He decidido darme vacaciones tres días de pantalla, y leer, tal como me lo recomendó LH: “Lee como lee un escritor, es decir, observando cómo fue que el autor construyó esa obra, cómo lo hizo”. Inicié “Vuelo nocturno” de Saint Exupèry y se hizo la luz.

e. Me di cuenta que me tenía detenida el narrador, que se ha convertido en el “tipo” más buscado. Por su esquizofrenia, paranoia y todo tipo de patologías síquicas, que darían igual, pero hay que conformarse con una etiqueta: es de personalidad limítrofe o paranoico o esquizofrénico o sicópata. Pero no todo. Mi narrador es omnisciente, pero entra y sale de sus personajes principales. Tiene una mirada propia de narrador y también mira a través de los ojos de Pedro, Gabriel, Daniel...

f. Esto conlleva dificultades, porque entonces no sólo se debe diferenciar las voces de cada personaje, sino la visión del narrador a través de cada uno de estos personajes; y no conformes con eso, demarcarse también en cierta manera de estas tres o más miradas y colocarse en un sitio propio.

g. Empecé a fluir y escribir de nuevo. Consciente de mi narrador avec, como dice Ramírez Heredia que se llama (¿Alguien puede darme su fuente?).

Comentarios

Anónimo dijo…
Me alegra reestrenar la opción de comentarios en este blog. Seguro el mío será el primero de muchos. Síguele dando batalla a la novela, Morian querida. Un abrazo.
¡oye, que angustias vives! yo creía que los escritores en su sillón, con su cafecito, cigarrito intermedio, de vez en cuando una hoja al cesto.
Como que eres perfeccionista.
No, mi estimado Coyote:
1. No escribo ni pienso en sillón. Escribo en mi escritorio y pienso mientraS me ducho o conduzco.
2. No fumo.
3. No tiro hojas al cesto porque borró durectamente en pantalla.
;-)

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