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Memorias salvadas


Domingo de taller. Le llevé a Joso una colección de revistas Gradas, y algún número de Mucho Gusto y de Arte Sonorense, para que las escanee para su proyecto Faz.

Advierto el quiebre de dos generaciones en el taller. Mis nuevos amigos y compañeros no conocían esas revistas y quizá mucho menos el que yo haya editado. Una revista de 1990 es prehistoria para chavos que nacieron en el 83.

Después se unió a nosotros Horacio Valencia, quien llevó unas revistas y suplementos que se hicieron en Sonora en los años 60, 70, 80. En alguna de esas revistas, José Emilio Pacheco aparece como joven promesa y Emiliana de Zubeldía colabora con algún artículo.

Pienso en mis no pertenencias eternas.
El no ser de aquí ni de un lado concreto.
No ser parte de una generación concreta.

Valoro mucho el proyecto que Josué está emprendiendo: Contar, recopilar, recoger, registrar, recapitular.

El registro de lo producido no debe quedar sólo en la memoria de una generación, sino debe ser compartido.

Y es el mejor momento para hacerlo.

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