Ir al contenido principal

Ahora las minicrónicas

3. El Pájaro


Me recogió en el aeropuerto. Hace un año no nos vemos ni sabemos uno del otro, pero nos saludamos como si siempre.

"Hace un año no nos vemos y mi vida está en el mismo punto", me dice, "tú en un año te ibas a casar, vas a publicar dos libros más, y yo sigo igual". Le digo que a veces uno parece que avanza mucho, pero finalmente acaba en el mismo punto: Siempre no me voy a casar, tengo un nuevo libro por escribir y ni puta idea si lo lograré.

El Pájaro siempre habla como con aforismos, como un gurú oriental que predica en el Zócalo. Un egresado de los jesuitas que no es tan de derechas ni tan de izquierdas. Parece que pasa de todo, y no pasa de nada. Da noticias, da datos, da impresiones. Es profundo, intuitivo, entrañable y al mismo tiempo cómico, cabroncete, frívolo. Camina como un príncipe. Viste como un rockero pijo y consagrado. Ríe como un chaval de 17 años. Compone hits del momento que uno no deja de tararear, pero es un indie underground.

El Pájaro es el espíritu de la FIL, el espíritu de Almuzara. Pájaro muchacho, boca seca. Compañero de tardes. De noches de conversaciones que no van a ningún lado. De palabras que se estorban y que se sobreentienden. De pisotones por debajo de la mesa. De risas que nadie entiende.

¿Te acuerdas del Pájaro?, le pregunto a Jaime. Puede olvidar a todos, pero me responde: Claro, El Pájaro.

¿Y de dónde El Pájaro? Amigo de Ruth.

Claro, Ruth: next post.

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Capomo

Alicia, la novia de mi hermano Martín , me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo. Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez. Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción. Nunca he visto una flor de capomo. Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El t...

Warhol 2012-2024

Llegó siendo una bolita albina, con un pelaje tan suave que parecía lanugo. Mariana decidió llamarle Warhol. Le gustaba estar en las escaleras de entrada a la casa para tomar el sol. Quienes pasaban nunca entendían su nombre y le inventaban otros: pelusa, bolita, motita. Era imposible verlo y seguir de largo. Él nunca llegó para seguir de largo. Llegó en la adolescencia de Mariana para ser esa criatura a quien abrazar en la soledad, en el miedo, el desconcierto, la confusión, el desarraigo. Era un diente de león suave y frágil que se metía abajo de su cama. En esa recámara tan blanca como él. En esa página nueva tan blanca como él. Fue paciente en el año que Mariana que estuvo en el extranjero. Y entonces se convirtió en la mascota de toda la familia. Siempre presto a correr escaleras arriba, escaleras abajo; a girar sobre su eje como un derviche cuando se emocionaba. Nunca se fue de largo. Tampoco cuando se mudó con Mariana a su pequeño departamento en el jardín. Ese fue el r...