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¿Me das vuelito?

Recuerdo que era la frase para que mis hermanos mayores le hicieran una muesca a la cáscara de la naranja y así yo pudiera pelarla por completo.


El vuelito me lo han dado las vacaciones, la carretera, mis notas, mis reflexiones, charlas, recibir el poemario editado, mi nueva edad, el nuevo año, las ganas de terminar ya con esta novela.


El vuelito me lo ha dado el ocio. Una hora en el secado de cabello, tiempo durante el cual tomé notas para el cuarto capítulo de la segunda parte, como si mi estilista me fuera dictando el caminito a seguir y redondear.


O las mañanas mirando el techo, o a un lado o a otro, sin poder decidir levantarme de la cama.


También me ha dado el vuelito este nuevo horario para trabajar por las tardes y dormir por las noches.


Y por lo menos este día, mi productividad ha mejorado un 33.33%

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