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Perder el nombre

Mi casa era la del arbolote. Mariana era la niña que vivía en la casa del arbolote y que nunca salía. Cuando daba señales para llegar a mi casa decía: "Entras derecho por la cerrada y la casa con la que topas, la del arbolote, esa es la mía".

Las visitas se admiraban de mi arbolote y de su olor. Las vecinas venían por brazos y brotes para sembrar en sus casas (varios crecen, pero ninguno como llegó a crecer el mío).

Una madrugada una camioneta tipo Van dio reversa a toda velocidad y se estrelló contra mi árbol. Si mi árbol no lo hubiera contenido, tal vez se hubiera estrellado contra mi casa. Sobre el jardín quedaron vidrios de varias ventanas de la camioneta, triturados pero adheridos a la película del polarizado. También la placa del carro.

A mi árbol le desprendió toda la corteza. Y él, mi constant gardener y que tanto sabe de árboles, me dijo que quitarle la corteza a un árbol es quitarle el corazón, la vida.

Mi árbol empezó a derramar sus hojas, a languidecer, a morir. Y sigo viendo al muchacho que lo hizo y me pregunto si se siente mal o culpable de ver a mi árbol morir. Me pregunto si no existe alguna ley que castigue por matar un árbol.

Una tarde regresamos mi hija y yo a casa, y vimos al fondo de la calle nuestra casa y el esqueleto de nuestro árbol. "¿No te da tristeza?", me preguntó. Pensé que ya nada nos protegería del sol, de las miradas, del polvo. Que mi casa sin el árbol ya no era la casa del arbolote y por tanto había perdido la identidad, ya no era mi casa. Lo pensé pero no lo dije. Mariana lo hizo por mí: "Parece que la casa nos está expulsando".

Comentarios

El tejido de la corteza conduce savia elaborada a la raiz, que absorbe los nutrientes de la tierra húmeda, pero que no puede hacer lo que las hojas, la fotosíntesis. Las hojas, agradecidas con la raíz,le envían alimento, pero si la corteza sufre algún deterioro, etc. etc.
Y me pongo a considerar que tan importante es nuestra envoltura humana, nuestra apariencia, y de cierta manera es nuestro límite de contacto y de reconocimiento inmediato con quienes nos rodean y retroalimentan. La cáscara guarda el palo.
Qué castigo para sujetos como ese que bárbaro: que lo despellejen (vesánico)
Lo más terrible que así como maltratan a los árboles, maltratan a las personas. Esa noche había maltratado a su novia muy joven. El choque fue parte de su exabrupto. La chica tuvo la decencia de venir a disculparse en su nombre. Ese tipo no la merece. Tampoco ser el padre del niño que ella tendrá.

Saludos, Coyote, a ti y a tus ángeles, que tanto cuidan de sus plantas.
Anónimo dijo…
Qué lástima! pero ahora le tocará a tus vecinas regarte algún brazo, y una buena mano que lo plante; en lo personal me gustan mucho los arboles, pero los cuidados se los dejo a mi esposo, porque yo siento que hasta si los riego yo no les va bien; cuando menos pienses ya tendrás otro que los proteja del sol, polvo y miradas; de mi parte un gran tache a esa persona que los dejó sin el "arbolote".
Saludos,
Eidania.
Sí. Pero la verdad, hasta el tronco da lástima tirar.

Queda una bugambilia en la ventana que puede crecer :D

(Yo tampoco soy buena con las plantas, sospecho).

Saludos :D
No tires el tronco! Te voy a enviar foto de mi árbol seco, que ahora da sostén a una bugambilia y a una enredadera que nos regala decenas de nuevas flores blancas cada tarde, aunque duran una noche (le dicen "reina de la noche"), siempre florean, bueno, en invierno un poco menos. He recolectado semillas y veré la forma de hacerte llegar algunas.
¡Esa es muy buena idea, Coyote! Mil gracias :D

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