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Foco rojo


Un foco rojo se me encendió ayer sobre mi novela. Siempre he basado el ritmo de la narración en el desarrollo de los personajes. Es su cronología y proceso lo que marca el timing. La necesidad de acelerar ese ritmo y por la naturaleza de la historia misma, tengo que recargar la acción en los acontecimientos externos de mis personajes. Ahora son estos hechos los que llevan la velocidad.

Pero temo por mis personajes.

Ya lo había escrito en esta bitácora sobre mi anterior novela: el peligro de los personajes. Y ahora me viene esta entrada a la memoria. Tengo miedo de que los acontecimientos arropen a mis personajes de tal manera que no sean tan visibles. Y son los personajes los que llevan al lector de la mano por sus historias, son los personajes la puerta de entrada al mundo interior del libro. Si el lector quiere acompañar a los personajes, seguirá leyendo, si no hay suficiente seducción, el lector se queda en el umbral y cierra la puerta ante sí para no volverla a abrir.

Pero además los personajes tienes ese mismo impacto ante quien escribe. Son los personajes los que toman al narrador por las solapas y lo arrastran hacia sus vidas. Uno cuenta lo que ellos nos hacen ver. Y cuando los personajes no tienen vida completa y propia, simplemente se detienen, no quieren avanzar, nos retan hasta que terminamos de inyectarle sangre, de introducirles vísceras, de desarrollarles músculos y facciones. Si no es así, quienes escribimos nos hundimos en la desazón de la escritura; y si reaccionamos a tiempo, nos arrojamos junto con los personajes al torrente de la historia. De su historia.

Es cuando la escritura fluye. Es cuando escribir tiene sentido.

Comentarios

Casi siempre que leo un libro, me intriga el mundo que rodea al escritor en su proceso creativo. La serie de comentarios que nos compartes en ese contexto, me resultan muy interesantes. Y vaya que se aprende cuando dices cosas tales en forma tan clara. Algunos expertos le dan vueltas al asunto con explicaciones llenas de tecnicismos que, bueno, tal vez entre especialistas se saben entender, pero creo que al común, nos aburren.
Gracias por esa temática que he seguido durante este tiempo que nos conocemos.
Alguien alguna vez me recomendó: ahora debes leer las novelas buscando desentrañar cómo fue construida y pensada por sus autores. No sabes cuánto he disfrutado leer desde entonces, contrario a lo que pensé que ocurriría. Si esta es una bitácora, es el sentido que tiene para mí, ir dejando notas sobre el proceso de mi escritura. A mí también me es útil. Y a veces me gusta ir hacia atrás y recordar las piedras que tuve al trabajar en algún proyecto, y cómo es que lo fue resolviendo. La pasión por la literatura para mí reside en gran parte en el proceso. Y por fortuna tengo un lugar para mostrarlo: aquí.

¡Saludos, Coyote!

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