Ir al contenido principal

La soga

Leo la noticia de una mujer que se suicidó ahorcándose. Antes no entendía estas decisiones, no alcanzaba a entender cómo podía sentirse alguien para tomar estas decisiones. Con el paso del tiempo, con la edad, se amplía mi rango emocional y de entendimiento. "Hombre soy. Nada humano me es ajeno", escribió Publio Terencio Africano.
En el libro El suicidio de Émile Durkheim menciona que el suicidio por ahorcamiento se da cuando el individuo se siente humillado, sobajado, despreciado por sí mismo o su entorno más allá de los límites aceptados.
¿Por qué esa mujer no se suicidó con un coctel de medicamentos? Hubiera sido lo más indoloro y fácil. Colgar una soga, colocársela en el cuello y dejarse caer al vacío es continuación de esa humillación, de ese desprecio que ya se vive. Es llevarlo al extremo para que no exista más. Para liberarse de él.
Es duro imaginarlo. Pero es más duro entenderlo.  

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Capomo

Alicia, la novia de mi hermano Martín , me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo. Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez. Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción. Nunca he visto una flor de capomo. Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El t...

Álguienes

Hay días así. En que la vida ermitaña de una aparece con todas sus luces cercanas, acompañantes. Alguien presenta su libro. Alguien presenta a quien lo presenta. Esa alguien está feliz. Alguien más se muestra feliz de su francés perfecto. Alguien me presume sus kilos de más. Alguien me habla de dulces y deleites. Alguien y otro alguien y otro se citan esta noche alrededor de mi tequila, a la distancia y charlan. Alguien alarga su brazo y me habla del camino a Santiago, su paso humano. Alguien duerme en su habitación rosa, abrazada de su oso de peluche y me dice Te quiero, mami , cuando la tapo. Alguien dice que me extraña. Alguien dice que me quiere. Alguien dice que debo pagar impuestos. Alguien levanta sus orejas cuando digo su nombre y lame mi mano cuando lo acaricio. Alguien cuida de mis puertas. Que nadie que me dañe entre. Y soy yo, yo, yo, quien responde a uno y otro. Quien abre las puertas. Quien escribe, quien siente, quien piensa.