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1. Así se gesta


Cuando era niña fui testigo del abuso a otra niña, afuera de mi propia casa.
Durante la adolescencia sufrí de agorafobia (¿alguna vez se supera?).
Cuando viví en el extranjero, un vecinito lloraba en las noches porque lo encerraban en su habitación; no podía dormir con sus gritos: "Quiero hablar, necesito hablar".
Me obsesioné con la historia de una niña que fue asesinada por sus padres adoptivos.
Di seguimiento a la campaña #MiPrimerAbuso, azorada de toda la escala de abusos y lo cerca que está de cada una de nosotras.
No soy de quienes creen que las lecturas nos hacen mejores personas.
Hay experiencias que se quedan como el sedimento al fondo de un pozo oscuro.
Escribir me ayuda a limpiar ese sedimento; escribir es como deshollinar el alma.
Soy mujer.
Tengo dos hijas mujeres.
Necesito contar una historia. Necesito escribir esta historia. Necesito escribirla con este hollín con el que se va contaminando el ser cuando no drena sus recuerdos y vivencias.

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