Ir al contenido principal

Quiero la palabra y su demás

Chocolate, respondieron los niños cuando académicos de la lengua y autoridades políticas les preguntaron sobre su palabra más querida.

Y sonrío porque en la palabra está su contenido y su realidad. Al elegir la palabra, los niños paladearon su textura suave que se unta en la lengua con todos los matices de la palabra “dulce”; sintieron en la boca su temperatura cálida que cubre el corazón como una caricia interna; abrieron las fosas nasales a ese olor exótico, complejo entre tierra acre, especias suaves y frutos azucarados, que intoxica y seduce. Gusta la palabra porque al pronunciarla se le evoca. Y no hay otra manera de percibir el lenguaje sino invocándolo: el miedo, el placer, la alegría, el amor.

Sonrío porque esa también sería la palabra favorita de mi hija. Y este fin de semana invocó y convocó en casa el placer del chocolate: Mordiskos Holanda compartidos con Luis; Nieve (no helado) en nuestra sala silenciosa bajo una nube de mmmmmhhhhh suspirados por nosotros tres; bolsa gigante de chiclosos y macizos que le trajeron su padre y su novia.

Sonrío porque esos niños seguramente querrían más esa palabra si supieran que puede escribirse xocolatl. Un desafío al castellano, a la ortografía, a la relación entre signo y fonética. Un juego delicioso y excitante como un chocolate derritiéndose entre nuestra lengua y paladar.

Comentarios

robles quiroz dijo…
Chocolate.Chocolate.Chocolate.
La vida es hermosa.

Entradas más populares de este blog

Capomo

Alicia, la novia de mi hermano Martín , me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo. Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez. Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción. Nunca he visto una flor de capomo. Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El t...

Warhol 2012-2024

Llegó siendo una bolita albina, con un pelaje tan suave que parecía lanugo. Mariana decidió llamarle Warhol. Le gustaba estar en las escaleras de entrada a la casa para tomar el sol. Quienes pasaban nunca entendían su nombre y le inventaban otros: pelusa, bolita, motita. Era imposible verlo y seguir de largo. Él nunca llegó para seguir de largo. Llegó en la adolescencia de Mariana para ser esa criatura a quien abrazar en la soledad, en el miedo, el desconcierto, la confusión, el desarraigo. Era un diente de león suave y frágil que se metía abajo de su cama. En esa recámara tan blanca como él. En esa página nueva tan blanca como él. Fue paciente en el año que Mariana que estuvo en el extranjero. Y entonces se convirtió en la mascota de toda la familia. Siempre presto a correr escaleras arriba, escaleras abajo; a girar sobre su eje como un derviche cuando se emocionaba. Nunca se fue de largo. Tampoco cuando se mudó con Mariana a su pequeño departamento en el jardín. Ese fue el r...