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Crónica de un Duelo

1.
DF

Fuera de la agenda de medios para Duelo de noche, tengo pequeñas y breves islas.

Amigos queridos. Edith y David, Lola, Wendy, Karla. Extrañé a Martha que andaba de tilingo lingo en Veracruz.

Jaime Soler. El mapa con rutas aeronáuticas que adquirió para mí en una librería de viejo; la revista con el homenaje a su madre, a quien tanto admiro; la charla con luz de sol hasta la llegada de la noche; charlas de literatura y de hijos (la mancuerna que más me gusta). La vida.

Ramón Xirau. Calidez: ¿No le ha llegado mi texto, Antonia? / Escalofrío: ¿Lo envió? Alegría: ¿Aceptó escribir la cuarta de forros para Llama? / Sencillez: Sí, veamonos en Guadalajara.

Libros. Casi todo lo que quería comprar para la Serie Roja. Hiperión fue generosa, y las librerías Péndulo de Santa Fe y Rosario Castellanos en la Condesa también. En eso me gasté mis regalías del 2006 por Duelo de noche, y en...

Música: Ali Farka Touré, Björk, Demian Rice, Coltrane, Gotan Project, música tradicional japonesa.

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Capomo

Alicia, la novia de mi hermano Martín , me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo. Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez. Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción. Nunca he visto una flor de capomo. Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El t...

Álguienes

Hay días así. En que la vida ermitaña de una aparece con todas sus luces cercanas, acompañantes. Alguien presenta su libro. Alguien presenta a quien lo presenta. Esa alguien está feliz. Alguien más se muestra feliz de su francés perfecto. Alguien me presume sus kilos de más. Alguien me habla de dulces y deleites. Alguien y otro alguien y otro se citan esta noche alrededor de mi tequila, a la distancia y charlan. Alguien alarga su brazo y me habla del camino a Santiago, su paso humano. Alguien duerme en su habitación rosa, abrazada de su oso de peluche y me dice Te quiero, mami , cuando la tapo. Alguien dice que me extraña. Alguien dice que me quiere. Alguien dice que debo pagar impuestos. Alguien levanta sus orejas cuando digo su nombre y lame mi mano cuando lo acaricio. Alguien cuida de mis puertas. Que nadie que me dañe entre. Y soy yo, yo, yo, quien responde a uno y otro. Quien abre las puertas. Quien escribe, quien siente, quien piensa.