Un papa que escribía poesía fue capaz de situar el infierno como un no lugar, sino un estado: el infierno como el vacío, la ausencia de Dios.
¿Qué puedo decir de un papa que nos ha regresado al infierno como una esenografía con efectos especiales?
Hemos perdido una teología profunda. Hemos perdido la poesía.
¿Qué puedo decir de un papa que nos ha regresado al infierno como una esenografía con efectos especiales?
Hemos perdido una teología profunda. Hemos perdido la poesía.
Comentarios
¡No lo creo!
La poesía es un virus sin antídoto.
¡y estás propagándolo!
Punto y aparte, te agradezco el compartir tus haberes y afanes; soy un convencido de que si puede aprenderse de alguien, ese alguien es una persona valiosa.
:-)
Que vá!
Los coyotes somos fieles. Saludos.
Aire:¡auuuuuuuu!