Ir al contenido principal

Hormiga sin sombra y el sol sobre el durazno

Durante el vuelo leí Hormigas sin sombra / El libro del haiku, una antología de Maurice Coyaud publicada por DVD poesía (2005). La antología está coronada por un excelente ensayo. Puse puntos rojos en aquello que me parecía imperdible. Y al llegar a mi destino, las flores de durazno ya brotaban niñas. Presagio de ideas que se despliegan.

Aquí lo seleccionado:

Acuerdo perfecto del decir y de lo dicho, acuerdo propiamente musical, por otra parte, que apenas quiere durar su tiempo, enseguida eclipsado, siempre en espera de silencio.

*

Nos hemos complacido demasiado en “embellecer” esta poesía, que no pide más que respirar en libertad, con el atuendo de todos los días, a lo largo de los caminos sin gloria pero no sin secretos de la vida cotidiana.

*

La poesía, incluso si la consideramos el otro nombre de lo indecible, no vide en el templo que se cree: transita los caminos vecinales, frecuente la miserable intimidad de las chozas, vive con la familia. O más bajo todavía: en la hierba anónima, a lo largo del arroyo seco.

*

El poema, paradójicamente, sólo se alimenta de aquello que escapa de la pesadez verbal. Parecido a los antiguos globos aerostáticos, o a esas cometas que sólo cobran vida una vez liberadas de sus cadenas terrestres, el haiku obtiene su dinámica del vacío. Tal es la virtud de su “insignificancia”: una suerte de levedad que le permite desplegarse sin traba en todas las direcciones, acoger todos los sentidos posibles. La poesía que lo anima es la del menordecir: siempre orientada hacia ese “grado cero” en que se sitúa su realización: a la vez cumplimiento y olvido.

*

Poetizar el haiku, tratar de vestir su voluntaria desnudez, es el más inepto contrasentido que conozco: es querer “enriquecerlo” de modo unívoco, mientras su disfrazada pobreza, abierta a todos los vientos, es portadora de todas las significaciones imaginables e inimaginables.

*

¿Por qué, sobre todo, hacer grávido lo que debe permanecer en suspenso? Porque el haiku no es el fundamento ni el resultado de nada.


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Capomo

Alicia, la novia de mi hermano Martín , me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo. Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez. Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción. Nunca he visto una flor de capomo. Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El t...

Álguienes

Hay días así. En que la vida ermitaña de una aparece con todas sus luces cercanas, acompañantes. Alguien presenta su libro. Alguien presenta a quien lo presenta. Esa alguien está feliz. Alguien más se muestra feliz de su francés perfecto. Alguien me presume sus kilos de más. Alguien me habla de dulces y deleites. Alguien y otro alguien y otro se citan esta noche alrededor de mi tequila, a la distancia y charlan. Alguien alarga su brazo y me habla del camino a Santiago, su paso humano. Alguien duerme en su habitación rosa, abrazada de su oso de peluche y me dice Te quiero, mami , cuando la tapo. Alguien dice que me extraña. Alguien dice que me quiere. Alguien dice que debo pagar impuestos. Alguien levanta sus orejas cuando digo su nombre y lame mi mano cuando lo acaricio. Alguien cuida de mis puertas. Que nadie que me dañe entre. Y soy yo, yo, yo, quien responde a uno y otro. Quien abre las puertas. Quien escribe, quien siente, quien piensa.