28.6.04

Bienvenidos: No es traidor el que avisa

Después de lo que les diré, no sé si les apetezca seguir leyendo este Blog, o volverlo a visitar. Pero no es traidor el que avisa que:

1. No sé por qué hago un Blog propio. Lo único que puedo justificar es que tenía un montón de ganas. Y quería tener uno por si acaso, por si un día podía entregar una tarjeta con mi nombre, teléfono, celular, dirección electrónica... y Blog. Se vería suave.

2. No sé qué voy a escribir en el Blog. No quiero tener un diario; porque mis días se suceden uno a otro con la parsimonia y rutina de la vida de una jubilada. No quiero pensar en un Blog “curado”, porque no creo que nadie entre a un Blog para reírse; y si hay alguien que lo hace, no estoy segura que mi Blog garantice una satisfacción 100%; el 5% sería pretencioso. No quiero subir mis textos literarios aún, porque no tengo registrados los derechos de autor; ya sé que es remoto que alguien me fusile los textos, pensando que podrá hacer gloria y fortuna... pero una precaución no está de más, y las chiripadas no están de menos.

3. No creo representar a ninguna generación ni ningún sentir. Nunca he sabido qué es una generación. Siempre era yo, y los otros sólo eso, “los otros”. Tengo amigos 10, 20, 30 y hasta 40 años más que yo. Otros 10 años menores que yo. Y sólo un puñado de más o menos mi edad, que por esa falta de sincronía en calendarios y lugares, me parecen de otra generación. Por mi formación multigeneracional, también me hice multideológica. Presumo ser de izquierdas y me lamento de que nadie se dé cuenta ni me crea. Mis amigos de derechas salen huyendo, o vuelven con su manual de principios en cuanto ven mi rojismo; mis amigos de izquierdas no me toman en serio porque me ven demasiado burguesa. Soy católica, pero para mi clan soy demasiado agnóstica; y para los ateos mi fe es una tara irracional que no logran racionalizar. Para mi familia soy algo así como una hija adoptada, de otra sangre; para mis amigos, demasiado hija de familia.

Resumiendo: soy un ser desacomodado, que no encaja en ningún lado y siempre se identifica parcialmente con algún ángulo de alguna persona.

4. No represento ninguna moda literaria ni de aspecto, ni de aficiones, ni musical, ni nada. No soy una impresentable, tampoco. Soy ese tipo de gente que genera la kantiana pregunta de: ¿qué ondas con esa morra? Y difícilmente alguien podrá contestar algo más que una encogida de hombros. Está de más decir que ni siquiera yo.

Por tanto:
1. No sé cuándo volveré a actualizar el Blog.
2. No sé de qué tratará.
3. No sé qué objetivo persigo más allá de que me gustaría que entraran, leyeran, pensaran, comentaran.

Así que: hasta la vista.