30.6.10

La espera de Ofelia

Hace algunos años (¿un par?) me encargaron hacer una radionovela para animar a adultos analfabetas a que aprendieran a leer y escribir, a que conocieran los programas de educación para adultos.

Fue un trabajo bello, extenuante (un año de dormir 3 horas), de mucho aprendizaje, de gran ayuda de mi amiga Edith, pero finalmente quedó un producto padre, que me ennorgullece haya sido tan bien producido por el Instituto Mexicano de la Radio.

En la radionovela participan actores como Roberto Sosa, Vannessa Bausche y Evangelina Sosa. Pues hoy me dan la noticia de que a partir del 5 de julio, se lanza "La espera de Ofelia". Por si alguien quiere seguir este culebrón, aquí los datos:

XECAH, La popular 1350 de AM en Cacahoatán, Chiapas
20:30 - 21:00
XEMIT, Radio IMER en el 540 de AM en Comitán, Chiapas
21:30 - 22:00
XECHZ, Radio Lagarto en el 1560 de AM en Chiapa de Corzo, Chiapas
06:15 - 06:45
XELAC, Radio Azul, en el 1560 de AM, en Lázaro Cárdenas, MIchoacán
16:30 - 17:00
XEFQ, la FQ en el 980 de AM en Cananea, Sonora
23:30 - 24:00
XERF, La poderosa 1570 de AM en Ciudad Acuña, Coahuila
05:00 - 05:30
XHSCO, Estéreo Istmo en el 96.3 de FM en Salina Cruz, Oaxaca
13:00 - 13:30
XHYUC, Yucatán FM en el 92.9 de FM en Mérida, Yucatán
12:30 - 13:00
XHUAN, Fusión en el 102.5 de FM en Tijuana, Baja California
00:02 - 00:30
XHUAR, Órbita en el 106.7 de FM en Ciudad Juárez, Chihuahua
10:00 - 10:30

Gracias al INEA y a Wendy Briceño por creer en este producto y empujarlo para que llegara finalmente este momento.

25.6.10

Camino hacia lo sutil y el instante


La palabra sadō se traduce como "camino del té", y se refiere concretamente al estudio o doctina de la ceremonia del té en la cultura japonesa. Nuevamente "el camino" del que hablaba en otra ocasión.

Cuando se habla de camino espiritual o el camino para dominar un arte como la caligrafía, es más entendible para nuestra mentalidad occidental. Pero quizá no sea del todo claro que un acto como servir el té, que no tiene más finalidad que eso mismo, precise de un camino, una disciplina, una doctrina, una especie de coreografía minuciosa y precisa.

Años de práctica, esfuerzos de aprendizaje, para un momento efímero, cotidiano, sin mayor trascendencia que el momento.

Y nuevamente aquí encuentro la clave: el valor de lo cotidiano y por ello trascendente, de lo efímero pero no fugaz, el peso del instante cuando se le dota de significancia.

Hay ciertos elementos que deben caracterizar la ceremonía del té: debe realizarse de la manera más perfecta, encantadora y graciosa posible.

Todo un camino hacia lo sutil. No debería esperar más de mi poesía.


21.6.10

Mi papá, antes que Monsiváis

La noticia de la muerte de Monsiváis se amortiguó con la visita de mi papá por el día de su festejo.

Pero ahora que despedí a mi padre, también tengo alma para despedir a don Carlos Monsiváis.

Sin pudor lo cuento siempre. Mi niñez en Guaymas no me dio para más que los programas de Octavio Paz en la noche y los domingos de televisión con "Para gente grande" que conducía Ricardo Rocha.

En este programa de televisión, don Carlos era infaltable. Me atrapaban su cara de dolor ecuánime, su voz aflojerada y firme, sus mirada sobre la realidad más nimia o compleja. ¿Qué es eso que hace? ¿Cómo es que lo hace?, me preguntaba intrigada. Se me antojaba hacer eso, hablar de todo, hacer que pareciera sencillo pensar y, más todavía, expresar lo que se pensaba.

En mi imaginario infantil y luego adolescente, Monsiváis era El Intelectual. Eso que estaba más allá del escritor. O más acá, más cercano.

Con el tiempo, muchas figuras se me desmoronaron. Incluso muchas que no merecían desmoronarse, pero que acabaron haciéndolo irremediablemente, y sin más razón que los matices con los cuales disentía.

Carlos Monsiváis siempre siguió ahí. Coherente con su forma de pensar y vivir, pero sin que esa coherencia lo hiciera predecible. Agudo, crítico hasta con su flanco. Nunca chato ni miope. Entretenido, presente siempre en los medios y siempre independiente de ellos.

Da gusto que una figura como él hubiera cultivado tantos acuerdos dentro de la diversidad. Da tristeza que en un México ciego, cerrado, polarizado y sin brújulas como parece actualmente, estas figuras nos abandonen.

Qué fea costumbre esa de irse de dos en dos o de tres en tres al otro mundo, como las señoritas que nunca se van solas al baño en un baile.

18.6.10

Saramago y una corbata que no tiene nada que ver

Hoy murió Saramago. Me avisó Javo en la madrugada, mediante un correo electrónico. Lo leí antes de ducharme. Y al salir de la ducha, tenía otro correo de él con esta frase saramaguiana:

"Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa".

Hoy discutí con Javo. La persona con la que más discuto. Discutimos por Saramago, por los prejuicios, por las diferencias y los desencuentros de siempre, los que persisten desde el día en que nos conocimos, en el que me extrañó su camisa blanca y corbata un sábado por la tarde, cuando no hay trabajo, cuando no es hora de bodas, cuando no es mormón.

Esa corbata extraña, estorbosa y sin embargo simpática es lo que siempre caracterizará mi amistad con Javo, con todo lo que entraña: extrañeza, incomodidad, desacuerdo, no entendimiento, pero mucha simpatía y el guiño de la elegante pero impertinente corbata.

Hoy murió Saramago. Por primera vez coincidí con su frase, se la agradecí a Javo, pero él no concordó. Ay, esa corbata.

13.6.10

Mamá


Es la foto favorita de mi mamá. Antes de casarse. Cuando era una muchacha independiente que iba y venía al trabajo. Era alegre, fuerte. Atrás de ella, como escenografía, aparecen objetos que fueron importantes para ella a lo largo de su vida: libretas, bolígrafos, libros.

Así quiero recordarla, hoy que hubiera cumplido 67 años.

9.6.10

Escritura orgánica


Creo que nunca había experimentado otro proyecto de manera tan orgánica como este de caligrafías. Y por orgánico me refiero a cómo mi mente, mi espíritu y mi cuerpo tienen que trabajar en él; la necesidad, por ejemplo, de trabajar en mi caligrafía (no de iconografía japonesa, vuelvo a aclarar), en el trazo para reaprender a escribir a mano. De esta manera involucro mi corporeidad e impulsos en la escritura.

Al leer sobre caligrafía y zen veo que hay una búsqueda de los japoneses que es gradual. "El camino" hacia la escritura, "el camino" hacia el nirvana. La caligrafía es un camino, una disciplina, donde la progresión del signo sobre el papel tiene un sentido y un orden. Igual la espiritualidad: hay un transcurrir entre niveles para llegar a esa nada tan zen.

Y veo que es igual entre la escritura y la espiritualidad. Porque si bien la disciplina, el rigor, la precisión es la que los lleva a ese punto, el destino final no es ese máximo esfuerzo coronado o llevado al límite como a una cumbre, sino que el destino final de la caligrafía, por ejemplo, es la libertad del trazo, la fluidez de él, el tránsito por el vacío, para llegar a nuevamente a él, al silencio. De igual manera en la espiritualidad, esa progresión los lleva finalmente al no raciocinio del camino, sino que el camino los lleva hacia el despojo, la intuición, el desapego, la nada.
Es la gran diferencia con occidente. Para nosotros, que es un hecho "histórico" (el Mesías muerto en la cruz), externo, tajante y puntual el que nos lleva a la salvación, no le damos un valor a esa disiplina, a esa progresión.

Traspolado al arte en occidente, parece ser una cuestión de genialidad, de un toque de gracia que viene con el nacimiento (igual como desde el momento de nacer por el bautizo ya somos redimidos).

Encuentro esa afinidad con lo japonés. Lo que logre hacer, al nivel al que lo logre, siempre lo he visto y lo veré como una cuestión de disciplina. Y eso lo debo tener en cuenta no sólo como una explicación, sino como un camino. Un camino que debo recordar cuando después de años de narrativa, en que disciplina significaba sentarme 3 horas diarias a escribir, ahora significa otro tipo de esfuerzo y estado de conciencia.



8.6.10

Y aunque esté metida en un la poesía...

¿No se siente solo como narrador de historias en tiempos de metaliteratura y literatura del yo?

R. Mis modelos literarios ya eran caducos cuando los leía; yo nunca estaré de moda, siempre estaré pasado de moda; pero confío aún en el lector que disfruta de una trama, de aquel dinosaurio de una narración larga que les afecta emocionalmente porque aman a los personajes.

Entrevista a John Irving, en El País. Si quieres leerla completa, brinca acá.

Siempre es interesante ver cómo se gestan y desarrollan las historias en la mente de un escritor.

6.6.10

1 año, 1 día

El día después. Es lo más difícil. Abrir los ojos y ver que la vida cambió para siempre. El pequeño, el hijo, ya no está en casa. O está en un hospital, luchando por existir con la piel calcinada. La conciencia de que las cosas son así, que no fue pesadilla, y que ya no volverán a ser igual que antes. Nunca.

Y al año y un día pasa la reflexión. El recuerdo de ver la noticia enmedio de la vorágine del día. Saber lo cerca que están todas las historias. Porque tu compañero de trabajo llegó tarde a la oficina con la mirada devastada después de ver lo sucedido. Porque primos y amigos de los amigos de tu hija murieron ahí. Porque vecinos y sobrinos de tus amigos fueron cercados por el fuego ahí.

Y al siguiente día del recuerdo y el silencio, tengo palabras para decirlo. Que lo grave del incendio en la guardería ABC es la tragedia honda de esos niños y esas familias. Y lo peor, lo indignante, es que en ese incendio están concentrados todos los errores de nuestro país.

La débil y acomodaticia procuración de justicia.

La corrupción inextricable en todos los niveles de gobierno.

La colusión de empresarios, particulares e incluso ciudadanos en esta red corrupta.

El compadrazgo en las esferas del poder.

La información frenada y generada por esa obsesión política de controlar los daños a la imagen pública.

La politización cínica y descarada de todo, hasta de la muerte de un pequeño.

La impunidad de los poderosos: políticos y élites sociales.

La falta de conciencia de todo: de reglamentos, riesgos, leyes, derechos, obligaciones.

El ahisevá de todos.

La soberbia asqueante de los políticos que siguen durmiendo como bebés.

Las lágrimas inadmisibles de las esposas que sabían (y presumían) de negocios muy convenientes de sus maridos con el gobierno, pero que hasta entonces tomaron conciencia de que el negocio no era una guardería decrépita pero muy rentable, sino que el negocio, la responsabilidad, el servicio que prestaban era cuidar niños.

Un sistema de seguridad social donde cuidar niños se convierte no en una obligación, sino en un negocio.

Un país donde los negocios rentables se asientan sobre la irregularidad, y donde los negocios honrados son vapuleados por la sobre regulación.

Y así, a este país se lo seguirá llevando el carajo. Y a nosotros y a nuestros hijos.

3.6.10

El desierto de quien escribe

Mi amiga Lourdes me lo pregunta: ¿Cuándo vienen a Chile Mariana y tú? Vive en una ermita en medio del desierto. Para mí ese desierto significa mucho: mi desierto, la soledad y el silencio, el desierto interno, la poesía de Zurita.

Así que he traido a Raúl Zurita rondando en mi oreja. Y hoy que he releído algún poema de caligrafías, recuerdo estas palabras de él en alguna entrevista:

"Tú no sabes bien qué vas a escribir, ni entiendes mucho lo que escribiste.
Uno no sabe bien quién tomó la voz cuando estaba escribiendo. No es el que toma
un bus ni toma un taxi, es otro el que habla, otra persona, otras personas toman
tu cuerpo y voz. Y tú no sabes mucho, sabes muy poco. El poeta no es para nada
dueño de las voces que puedan ocuparlo. A veces he creído que la Tierra tiene
sueños, y los poetas no son sino pequeños intérpretes de los sueños de la
Tierra".

1.6.10

Un buen gesto


Ya he comentado que en mi proyecto de poesía no me interesa emular las métricas de la poesía japonesa. Voy tras su estética. Voy tratando de descifrar cómo la refinación y sobre elaboración formal la logran mediante la simplificación estética.

Así que no sólo leo poesía, sino historia, narrativa (Genji, que es un largo retrato social) y ensayos.

Me he hecho de una buena colección por mis esfuerzos y la complicidad de él, que tiene un ojo fino y certero para los libros. Así fue como en uno de mis viajes apareció en el buró, junto a un florero con tallos floreados de duraznos, esta Gestualidad japonesa del excepcional Michitaró Tada.


El libro ha apasionado a tantos que me han visto con él comentando, leyendo, citando, que tiene una fila de segundos lectores. Es por eso que cuando lo extravié, mi hueco se reprodujo en el estómago de aquellos que esperaban su turno de lectura.

Pero lo he encontrado en mi primer sitio de búsqueda y en el último, porque no era posible que estuviera en otro lugar que no fuera ese. Así que lo he recuperado. Y con ello, la calma de mucha gente.

Quienes puedan echar mano de él, por favor, no duden en comprarlo. Es un libro sutil, divertido, profundo, exhaustivo. Está publicado en Adriana Hidalgo editora.