30.10.12

"A ras de vuelo" en Hermosillo

Ya aterricé en mi ciudad. Reconocí el sol deslumbrante hasta blanquearte la vista, los edificios chatos, las calles anchas, el tráfico disperso, las franquicias, el acento, el calor seco y quemante. Mi ciudad.  Mi familia. Mis amigos. Eso: mi ciudad.

29.10.12

Mariana, 17

Su cumpleaños ha sido la alegría, el orgullo y el vértigo: 17 años, vísperas de su mayoría de edad. Ya tiene en sus manos empuñados los sueños, los proyectos, lista para dar el salto por sí misma.

Foto: Rocío de la Fuente

22.10.12

Próxima parada: Hermosillo

El día 31 de octubre estaré presentando A ras de vuelo en la Feria del Libro de Hermosillo, a las 8 pm, en Galerías Mall. Me acompañarán mis amigos Javier Munguía y Margarita Oropeza.

Un guiño de mi hermano Martín, en quien tanto pensé durante la escritura de esta novela, y que me decía "brujita".


19.10.12

1

esta pequeñita que se horneó en sonora y nació en el df, justo este día en que cumple 1 año, pasará una parte del tiempo en tierra norteña y otra parte en su rincón volcánico. la mejor manera de celebrar su vida, su mezcla.

18.10.12

A ras de vuelo en Cajeme

Qué mejor: la novela se sitúa en este valle, aquí nací, aquí está parte de mi familia, aquí están los restos de mi madre y hermano, aquí se come riquísimo.
Aquí están organizando una Feria del Libro con mucho esmero, calidez y profesionalismo.
Y aquí hoy hablaremos de la revolución verde, de los ejidos, de los sueños, de la transgresión de límites, del valle, del vuelo. El vuelo acrobático de los aviones fumigadores y el vuelo interno de cada uno de los personajes.
Hoy, 7 pm, explanada de la Biblioteca Pública.

3.10.12

Hoy inicia

Un mes dedicado a la exhibición y venta especial de los libros que integran el catálogo de Tusquets en la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica.


2.10.12

Nómada

Me he ido mudando de espacio en espacio para trabajar esta novela. Inicié embarazada, trabajando en mi estudio, cómoda y silenciosamente. 
A la llegada de Cecilia, no podía despegarme del Moisés, tampoco era necesario: improvisé un escritorio con mi sillón y una mesa plegable; el cambio de pañal estaba tan a la mano como la posibilidad de cambiar un párrafo. 
Ahora que Cecilia gatea y explora el mundo, me ha llevado a su espacio: ahí trabajo en una mesa baja en cuyos compartimentos están sus juguetes, ahí coloco mi macbook que es su gran tentación y en esa silla enana me siento para verla de pie junto a mí, dudosa entre tirar su alfabeto de madera o aporrear mi teclado.