27.4.12

Esta editorial

La que admiro desde antes de pertenecer a ella, donde están grandes autores míos (Ernst Jünger, José Ángel Valente), acaba de anunciar su acuerdo de asociación con Planeta. Y el orgullo, más que la oportunidad de tal acuerdo, es que siga prevaleciendo en él ese amor minucioso y apasionado por la literatura que Tusquets siempre ha mostrado.

Esta novela

¿Ficción o realidad? Cada vez me parece más ociosa esta pregunta. La memoria pocas veces puede discernir entre el sucedo y la reinvención por el tamiz de las emociones, el tiempo, la búsqueda de sentido. Y la escritura contamina ambos linderos irremediablemente.

Hago una novela sobre intriga política en los 90. ¿Durante el sexenio de quién? ¿Campomanes es quien creemos? ¿Por qué el apellido de Campomanes es terreno de la ficción y por qué no se modifica el apellido de Colosio, por ejemplo? Porque así como los linderos se contaminan y la memoria no discierne, tampoco en esta narración. Y porque tampoco importa.

Esta novela trata de los métodos priístas para el control, el chantaje, el espionaje. Esta novela habla sobre los últimos estertores de la guerra sucia. Aquella, que ahora hay otras y muchas, lo sabemos. Esta novela trata de cómo murió un PRI para renacer otro. De cómo se agotó una forma de espionaje para pasar a otra utilizando las nuevas tecnologías. De cómo las nuevas tecnologías aumentaron la paranoia del poder y del ciudadano. De cómo se soñó con la democracia y ese sueño se diluyó en las manos de demócratas advenedizos que se alimentaron de la savia autoritaria, antidemocrática, corrupta.

Esta novela trata sobre el drama que vivimos hoy: candidatos no elegibles, inaceptables, impresentables. Apatía, decepción, cinismo. Eso que empezó hace mucho, pero que en los 90 fue claro: entonces el cadáver salió a flote, y ya empezaba a apestar.

23.4.12

Monstruos

Pobre libro. Cada tanto tiempo le ponen un monstruo enfrente: la radio, el cine, la tele, la internet, los libros electrónicos. Y él tan vivito y hojeando.

Los libreros sí reconocen que las ventas caen (20% en los últimos dos años), que las librerías cierran (las cadenas grandes aplastan los esfuerzos pequeños, y las librerías heredadas ya no encuentran ojos cariñosos en los herederos); pero el libro electrónico es sólo un fantasma: un temor sin rostro pavoroso,  inasible. Vamos, que de monstruo no tiene ni la cara.

Y para demostrar que ese miedo no tiene carnita, a Amazon ahora le está dando por publicar libros en papel. Las ventas de los libros electrónicos no toman la velocidad que se esperaba, ni siquiera la parsimoniosa de los impresos.

Así que en este Día Internacional del Libro tomo mi volumen en turno, lo abrazo, le canto las mañanitas, acaricio sus páginas, le regalo un poco de más tiempo de lectura. Y celebro: estos monstruos son tan endebles y artificiales como si se hubieran mandado hacer a Monsters Inc. (bueno, no: esos por lo menos tienen su corazón y propia gracia).

17.4.12

Naturalezas


Soy mujer del desierto. Ahí me enseñaron que el hombre somete a la naturaleza: hace florecer la tierra yerma, finca su hogar donde ni la hierba clava la raíz, se enfrenta al calor insoportable. La naturaleza en el desierto esa impresión da: animales sigilosos, flora discreta, ausencia, sometimiento, complicidad.

Y ahora esa mujer del desierto tiene que reaprender. No es el hombre quien somete a la naturaleza. Aquí está el temblor de la tierra, sacudiéndonos con una furia controlada -todavía-, pero advirtiendo -todavía- que no siempre será así, alguna vez vendrá a derribar lo que pueda a su paso. Y he aprendido que vivo sobre roca volcánica, y eso me salva.

Pero hoy el cielo se oscureció, detrás de esa cortina plomiza empezó el estruendo -los truenos, los relámpagos- y la alerta pasó del 2 al 3, y anunciaron actividad en el popo. Y recordé el volcán, su entraña de fuego líquido. Y pensé en las olas de lava que en un momento arrasaron todo, sobre las que hoy vivo y que asoman en los cimientos de mi casa, en las tapias, en el tapanco.

Y me convenzo de que no hay tal. Es la naturaleza quien tiene el poder sobre nosotros. Y nosotros somos criaturas pequeñas e indefensas ante ella. Y me pregunto qué cambio estructural va a provocar en mí esta certeza.

9.4.12

Balance

Los días santos me trajeron:
-descanso
-bronquitis
-avances en la novela (vuelve a estar leíble, ya no destripada)
-lectura de W.G. Sebald (Los emigrados)
-mimos
-mimos
-y más mimos

5.4.12

Trigo y Paz

Cecilia tiene un abuelo que mide el tiempo entre la Feria del Libro de Frankfurt y la de Guadalajara. Cecilia tiene otro abuelo que divide el tiempo entre la temporada de trigo y la de sorgo.

Un abuelo está por levantar la cosecha de trigo y me encantaría tenerlo cerca para recibir de él un ramo de espigas de trigo. El otro abuelo sí está cerca, y nos ha regalado la obra poética completa de Octavio Paz.