22.2.06

14. El más buscado: mi narrador

A juzgar por mi bitácora, cualquiera pensaría que no he avanzado en la novela. Pues he avanzado en todos sentidos.

a. He terminado de corregir lo que me señalaron en Veracruz.

b. Me he sentado a querer estrenar más páginas, y he ahí donde empezó el drama, que si lo llevara a la novela...

c. He pasado horas y horas enfrente de la computadora enfurruñada, tratando de sacar una conclusión: ¿Qué carajos me tiene detenida? Me vencía el cansancio: tres horas sin despegar mi vista de la pantalla y sin escribir media palabra. Me sentía como cuando uno se engarza en una discusión con la pareja, que sabemos de antemano no llevará a ningún sitio, y que lo único que logrará es ofender y exponenos a que nos ofendan; pero no podemos detener esa marejada de reclamos, resentimientos, acusaciones y seguimos hablando y poniendo el dedo en las llagas mutuas.

d. He decidido darme vacaciones tres días de pantalla, y leer, tal como me lo recomendó LH: “Lee como lee un escritor, es decir, observando cómo fue que el autor construyó esa obra, cómo lo hizo”. Inicié “Vuelo nocturno” de Saint Exupèry y se hizo la luz.

e. Me di cuenta que me tenía detenida el narrador, que se ha convertido en el “tipo” más buscado. Por su esquizofrenia, paranoia y todo tipo de patologías síquicas, que darían igual, pero hay que conformarse con una etiqueta: es de personalidad limítrofe o paranoico o esquizofrénico o sicópata. Pero no todo. Mi narrador es omnisciente, pero entra y sale de sus personajes principales. Tiene una mirada propia de narrador y también mira a través de los ojos de Pedro, Gabriel, Daniel...

f. Esto conlleva dificultades, porque entonces no sólo se debe diferenciar las voces de cada personaje, sino la visión del narrador a través de cada uno de estos personajes; y no conformes con eso, demarcarse también en cierta manera de estas tres o más miradas y colocarse en un sitio propio.

g. Empecé a fluir y escribir de nuevo. Consciente de mi narrador avec, como dice Ramírez Heredia que se llama (¿Alguien puede darme su fuente?).

10.2.06

13. Vuelcos que da Veracruz

En este tiempo que no he escrito en mi blog, he escrito, borrado, reescrito, borrado, corregido, revisado, escrito mi novela (lo que llevo de mi novela), y escrito por dentro, como me decía el poeta Javier Sicilia.

Pues bien, el acelerador, la inseguridad, el entusiasmo, la ansiedad, la locura, todo junto se detonó en Veracruz, durante el primer encuentro de los becarios del FONCA.

Ramírez Heredia, mi tutor, le dio un vuelco a mi narrador; mi compañero Sandino, a la linealidad del tiempo; Luis, a mi sintaxis; Karla, a la integración aún forzada de datos históricos. Me quedé sin los comentarios valiosos y esperados de Adán y Cynthia, por la exigencia del tutor de iniciar puntualmente.

Ahora el dilema en el que todos nos debatimos es: ¿Corregimos antes de seguir avanzando? Las opiniones se dividen. Hay quienes dicen: El FONCA nos pide avances, si nos entretenemos en corregir, no avanzaremos; y otros, que no podemos retomar la novela a la luz de los cambios necesarios que nos señalaron, si no damos marcha atrás, corregimos y luego continuamos.

Yo defiendo esta idea, aunque veo la dificultad de avanzar más lento de lo esperado. Por lo pronto, voy corrigiendo.

Ramírez Heredia me señaló algo interesante, que es mi mayor aprendizaje de este primer encuentro. Mi narrador, como creo que ya lo he explicado, es omnisciente, pero entra y sale de la mirada de los personajes. Como verán, en el Post No. 9 de mi bitácora, está transcrito el inicio de mi novela, desde este tipo de narrador.

Mi tutor me recomendó un matiz estratégico en mi narrador: Primero colocarse en la mirada del personaje, desde la omnisciencia, y después sobrevolar con una mirada global.

Estoy segura que no será la versión definitiva. Pero está bien si se lee mejor.