30.8.13

El cruce

Ayer estuve como invitada por Círculo Azteca a un coctel que realizó para editoriales y autores en la Librería Porrúa que está en Chapultepec.
Un momento breve para cruzar la ciudad desde el Sur hasta el corazón de la ciudad. Cruzar del otro lado de la rutina, cruzar el ostracismo. Y cruzar todos estos umbrales vale la pena si voy a tener media hora de charla y carcajadas con Verónica Flores y Sandra Lorenzano. Y, sobre todo, si luego nos escaparemos como unas niñas haciéndose la pinta de clase.




28.8.13

De escorpión a escorpión

A mi escorpión adolescente le picó un escorpión adolescente. Mejórate pronto, preciosa.


16.8.13

La soga

Leo la noticia de una mujer que se suicidó ahorcándose. Antes no entendía estas decisiones, no alcanzaba a entender cómo podía sentirse alguien para tomar estas decisiones. Con el paso del tiempo, con la edad, se amplía mi rango emocional y de entendimiento. "Hombre soy. Nada humano me es ajeno", escribió Publio Terencio Africano.
En el libro El suicidio de Émile Durkheim menciona que el suicidio por ahorcamiento se da cuando el individuo se siente humillado, sobajado, despreciado por sí mismo o su entorno más allá de los límites aceptados.
¿Por qué esa mujer no se suicidó con un coctel de medicamentos? Hubiera sido lo más indoloro y fácil. Colgar una soga, colocársela en el cuello y dejarse caer al vacío es continuación de esa humillación, de ese desprecio que ya se vive. Es llevarlo al extremo para que no exista más. Para liberarse de él.
Es duro imaginarlo. Pero es más duro entenderlo.  

14.8.13

Volvieron las madrugadas


Mariana ha vuelto a la escuela. El bus escolar pasa por ella antes de las 6 am. Con café en mano y la mente en vigilia, recupero esas horas silenciosas, antes de que haya luz, antes de que despierte el resto de la familia, antes de que el día se me venga como cascada con muchos pretextos para posponer la escritura.
Estoy escribiendo cada día. Voy a escribir todos los días.

10.8.13

Inmensidad íntima / Ana María Madrid




“El valor de una imagen se mide por la extensión de su aureola imaginaria”, dice Gaston Bachelard en El aire y los sueños.
Y Bachelard es la referencia obligada, no tanto por lo que nos tiene que decir la obra de Ana María Madrid, aquí expuesta, sino por lo que Bachelard puede decirnos de esta obra, desde el nombre de la exposición: La inmensidad íntima.
Mientras Ana María Madrid estudiaba artes plásticas en Ohio, cayó  en sus manos el libro La poética del espacio de Gaston Bachelard. Y a través de las palabras y conceptos de Bachelard, Ana María entendió su plástica.
Bachelard nos dice “Queremos siempre que la imaginación sea la facultad de formar imágenes. Y es más bien la facultad de deformar las imágenes suministradas por la percepción y, sobre todo, la facultad de librarnos de las imágenes primeras, de cambiar las imágenes”.
La obra de Ana María nos muestra con nitidez y ligereza este concepto. El mar se nos descompone en tonos, partículas, intensidades, movimiento. Es la percepción del mar como un todo lleno de particularidades vivas: puntos, trazos, colores. Es un mar que nos libra de sí mismo para regalársenos de otra forma: en otro nivel de nuestros sentidos y percepción. Una imagen que nos hace trascender el mar y extender “su aureola imaginaria”: mar, fuego, campiña, cielo, nubes, desierto; no importa. La imagen se trasciende y nos trasciende. 
Sobre ese estado contemplativo nos dice Bachelard: "La contemplación de la grandeza determina una actitud tan especial, un estado del alma tan particular, que el ensueño pone al soñador fuera del mundo próximo, ante un mundo que lleva el signo de un infinito." 
Entonces nosotros nos volvemos moradas de ese mundo signo de lo infinito. Alojamos esas imágenes y a la vez nos trascendemos a nosotros mismos para ser parte de ellas, para  vivir en ellas. El que contempla tiene esa capacidad de habitar dos espacios: el propio, personal, íntimo; y el otro, el trascendente, el inmenso.
Esa es la contemplación a la que nos invita Ana María Madrid, con su exposición Inmensidad íntima.

María Antonieta Mendívil

7.8.13

Afectos generacionales

Lástima que no hay foto. Pero ayer vinieron a comer a casa Manuel Santillana y su esposa Graciela. Un pedacito de Sonora en el DF, así como Manuel es un pedacito del DF en el ambiente de las letras sonorenses. Salió a la charla con frecuencia nuestro buen amigo Sergio Valenzuela. También Ismael Mercado Andrews, otro amigo querido.
Me doy cuenta que mis afectos y amistades están casi siempre en otras generaciones. Que conozco a pocos de mi generación y mucho menos a las generaciones emergentes.
Fue un buen día para comer juntos: anunciaron que el poeta sonorense Carlos Iván Córdova ganó un premio nacional en dramaturgia joven. Y como es joven, no le conozco. Pero igual da gusto y orgullo.

4.8.13

Mariana regresa



Hoy, después de un mes 3 días de pensarla, extrañarla, redimensionarla, regresa Mariana de su desierto, nuestro desierto. Algo que sólo alguien como ella puede disfrutar a tope: los 50ºC, pero rodeada de los amigos de siempre, los nuevos amigos, y la familia y ese paisaje.