23.7.13

La Meri

Sé lo que es una abuela. Perder a una abuela. Sé lo que es perder a una madre. Pero no alcanzo a ver lo que para mi padre es perder a su madre.
Hace tiempo fui a despedirme de mi abuela. Hablaba siempre de que le faltaba poquito. Se deshacía de su ropa de invierno, porque al de ese año no llegaba, quizá, sólo quizá, rozaba el otoño. Y vimos varios inviernos llegar a su cuerpo delgado, que funcionaba con ayuda de oxígeno, con la premura de conseguir un trapo con qué sobrellevar el frío. Aquella vez bromeamos. Recordamos eso que siempre decía: "Cuando me muera quiero reencarnar en un gringo greñudo, con ropa de cuero y lleno de tatuajes, de esos que andan en una Harley Davidson", y aunque parece broma, nosotros sabemos que no: que efectivamente ella era ese tipo de mujer, libre, con sentido del humor, original, que creía en la reencarnación y que ser un chopper era su ideal de otra vida. Me despedí de mi abuela. Y supe lo que es perder una abuela.
Hoy escuché a su hijo. Mi padre. Hablamos de la familia, recuerdos, sentimientos. Mi padre es tan papá que olvido que es hijo, y que ya perdió a sus dos padres.
Murió la Meri, como le llamábamos, aunque mis primos le dijeran "la mami".  Murió la Meri y elijo los recuerdos de ella-abuela escalando cerros con los nietos, haciéndonos mantener la calma en los precipicios. Sí: elijo su voz calmándome en el precipicio. Y espero que ella pueda tener la opción de elegir esa otra vida: la de un gringo de cabello y bigote largo, lleno de tatuajes de mal gusto, arriba de una Harley Davidson. Corrijo: arriba de una bellísima Harley Davidson.



22.7.13

Trasplantes

A pesar de las redes sociales, haberme movido de Hermosillo al DF me ha aislado más del mundo literario. Al trasplantarme dejé de orbitar en el mundo de Sonora y lo que llaman "periferias". No soy parte del ambiente literario del DF. Y aunque las redes sociales no tienen ancla geográfica, nuestras mentes sí.




16.7.13

Black out

Y que tengo un bloqueo. Estoy a punto de teclear algo, que me parecía urgente, y que ya no recuerdo qué era. Y no logro recuperar el acometido. Y entonces me doy cuenta que casi es medianoche. Y que debo parar de trabajar. La workaholic acecha, acecha, insiste. ¿Cómo podré pararla?

10.7.13

Ojeras

Las ojeras casi desaparecieron durante estas vacaciones. No el sueño. Hay muchas horas esperando ser recuperadas. Pero también hay muchos pendientes acechando cada una de mis horas.
¿Cero ojeras o novela? ¿Cero ojeras o ejercicio? ¿Sueño o tiempo libre?
Novela, ejercicio y algo de tiempo libre.
Y café: mi taza al día.

8.7.13

Regreso

Estoy de vuelta en mis labores. En el ocio pude constatar mi workaholism y pude decidir atajarlo. Lo intentaré. Necesito tiempo para mi salud, para mi escritura, para jugar con Cecilia, para poner atención a lo que me cuenta Mariana y dedicarle más tiempo, para disfrutar mis mañanas con Mateo, para estar descansada y relajada para él.
A pesar de todo, detecto una señal: estoy feliz de volver a trabajar. Pero también feliz de mi intento por trabajar de manera más equilibrada.


5.7.13

Ceniza


Ayer los coches amanecieron cubiertos de ceniza. El popo estuvo despierto por la noche, resollando, rezongando.
Y recordé mi novela Otros tiempos, que fija la señal de huida con una lluvia de hollín rojo.
Es curioso plantear la ceniza como un punto de partida y no de culminación irreversible. Pero lo es, de manera dramática y simbólica, como el Fénix.
La ceniza, aun en la liturgia católica, es renacimiento, a partir de la aniquilación, de la nada.
He tenido que suprimir mucho en mí para reiniciar un camino, en esta tierra de volcanes, de piedra negra, de veranos lluviosos y no calcinantes. Espero que la ceniza sea la señal de que no queda nada más. Y que puedo reiniciar, renacer.

4.7.13

Una entrevista que vale la pena

Con Beatriz de Moura. Para mí, porque habla de Tusquets, mi casa. Para ustedes, porque habla del abandono de la gente a los libros. Muy recomendable.

2.7.13

Mariana se logra



"¿Qué va a ser de Mariana si se te logra?", siempre me preguntaba Cuquita con ironía (ese "si se te logra", tan de los pueblos).
Esta jovencita se ha logrado. Ha sobrevivido al divorcio de sus padres, a mudanzas, cambios, nuevas familias, otra ciudad. Ha decidido estudiar cine y adelanta tomando un workshop de realización cinematográfica.
Mariana logra: hizo el guión para un corto, al que sus maestros no le necesitaron hacer correcciones; dirigió un corto, en el que el director de la escuela de cine no intervino, pues vio que ella tenía "todo bajo control".
Mariana recibió felicitaciones, reconocimiento, buenos augurios, propuestas para su futuro inmediato. 
Y yo veo hacerse realizar esos sueños míos, esa esperanza cierta de que Mariana se lograría, Mariana lograría. 
Veo sus sueños, tan de ella y de nadie más, el camino elegido por ella, en el que ya anda, ya corre, ya logra.