25.7.11

Hoy

El día ha empezado temprano. No tanto como será una vez iniciado el ciclo escolar de Mariana. Pero he tenido mi mañana para:
  • Aclarar mejor la línea del tiempo de la nueva novela.
  • Depurar el inventario de personajes.
  • Escribir un par de páginas.
  • Probar la voz narradora y sentir que ahí está, que esa es.

21.7.11

El proyecto

12 rollos de cinta
20 metros de bajo alfombra
30 metros de plástico burbuja
51 cajas
8 voluntarios
muchos bellos encuentros
y este poema de Cavafis que Ulises me refirió:

Ítaca

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca

debes rogar que el viaje sea largo,

lleno de peripecias, lleno de experiencias.

No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,

ni la cólera del airado Posidón.

Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta

si tu pensamiento es elevado, si una exquisita

emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Los lestrigones y los cíclopes

y el feroz Posidón no podrán encontrarte

si tú no los llevas ya dentro, en tu alma,

si tu alma no los conjura ante ti.

Debes rogar que el viaje sea largo,

que sean muchos los días de verano;

que te vean arribar con gozo, alegremente,

a puertos que tú antes ignorabas.

Que puedas detenerte en los mercados de Fenicia,

y comprar unas bellas mercancías:

madreperlas, coral, ébano, y ámbar,

y perfumes placenteros de mil clases.

Acude a muchas ciudades del Egipto

para aprender, y aprender de quienes saben.

Conserva siempre en tu alma la idea de Ítaca:

llegar allí, he aquí tu destino.

Mas no hagas con prisas tu camino;

mejor será que dure muchos años,

y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla,

rico de cuanto habrás ganado en el camino.

No has de esperar que Ítaca te enriquezca:

Ítaca te ha concedido ya un hermoso viaje.

Sin ellas, jamás habrías partido;

mas no tiene otra cosa que ofrecerte.

Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Y siendo ya tan viejo, con tanta experiencia,

sin duda sabrás ya qué significan las Ítacas.

11.7.11

La alquimia de los sobrinos

Amo a mis hermanos y no imagino cómo podría ser la vida sin los recuerdos de infancia que con ellos tengo y todas las vivencias que nos han templado en el dolor compartido.

Además, les debo lo mejor: a mis sobrinos. En las reuniones familiares yo prefiero estar con ellos. Ver cómo han crecido desde aquellas manías y lenguas de trapo con las que se expresaban, hasta llegar a desplegarse como hoy: chicos universitarios, profesionistas, adolescentes, preadolescentes, o un flaquito pecoso que pronto perderá el trono del más pequeño de la familia.

Este sábado mis sobrinos me organizaron una de las fiestas más bonitas que he tenido. Una fiesta sorpresa al final de cuentas, porque a todos nos sorprendió: ellos tomaron la batuta, ellos decidieron, ellos planearon, ellos dirigieron los juegos y la logística.

Y fue de lo más divertido que nos ha tocado vivir juntos como familia. La familia ya está en manos de ellos, ya tiene la fuerza y el impulso de ellos. Y la van transformando con una alquimia especial: si antes nuestro espíritu festivo era débil, ahora lo tenemos gracias a ellos; si antes el carácter reflexivo se imponía al lúdico, ahora es al revés; si las formas sencillas antes predominaban, ahora brilla el encanto, el detalle, lo exquisito y la irreverencia fina.

Es bello vivir esto justo en vísperas del cumpleaños del primer sobrino de la familia: sus 24 años. No hay mejor manera de celebrar una vida nueva, que ésta: celebrando la existencia de mis sobrinos, su generosidad, su alegría, su apertura a la vida.

Gracias, Roque, Jhovanna, Leslie, Lineth, Rocío, Juan, José Pablo; y también Jorge, Paulina, Andrés.

2.7.11

Él


Lipsana.
Etimasía.
Son palabras que él me ha enseñado. Como me ha enseñado de arte, de jardines, de animales, de climas, de nobleza, de bonhomía, de perder miedos. O de libros, arquitectura, ciudades o pinturas. Como ésta: de las pocas donde aparece María embarazada, antes del parto.