29.5.08

Afortunada cadena de coincidencias

7:30 pm: Consulto el periódico para ver a qué horas es el espectáculo de tango en las Fiestas del Pitic.
7:31 pm: Veo la foto de Elsa Cross, Mi Poeta, anunciada para hoy, esta noche.
7:32 pm: Hago malabares con todos los planes que tengo para hoy y toda la logística que tengo que desplegar para deshacerlos y hacer otros.
7:38 pm: Pongo la alarma en la oficina y salgo hacia las fiestas, que están a tiro de piedra, pero a un abismo por el tráfico copado. Temo llegar tarde.
7:52 pm: Una furgoneta, justo a una cuadra del Callejón Velasco, sale para dejarme el espacio suficientemente cómodo para cualquier torpe que no sepa estacionarse.
7:55 pm: Doy mi bona nit a quien se despide con un bona nit y me siento a esperar a que Elsa Cross aparezca.
8:00 pm: Aparece ella y, entre las lecturas, cuenta que a los 18 años vivió una crisis, que su padre fue piloto y la impronta de la meditación en su poesía. Sumo las coincidencias.
9:00 pm: Hago una pregunta. Admiro la valentía y naturalidad con la que asume su vida espiritual ligada indisociablemente a su poesía.
9:12 pm: La saludo y quedo en enviarle Llama.
Regreso feliz y desbordante a casa, sintiendo que la oscuridad brilla.

26.5.08

encuentro


cuando llegué al jardín de la cita pude reconocer perfectamente a cada una de mis compañeras de generación de la primaria. todas le han hecho honor a la niña que fueron. todas hemos demostrado en testimonio vivo la fortaleza que se requiere para sortear parálisis, operaciones del corazón o de matriz, muertes, divorcios, amores, hijos, depresiones postparto.

en sus historias no sólo estaban en evidencia las pruebas superadas, sino los talentos que cada una mostró siempre desde pequeña.

ellas no saben lo que significó para mí cuando dijeron muy avanzada la noche que la muerte de mi hermano las había marcado. recuperé mi pasado y mi lazo con ellas. no estuve sola entonces cuando sucedió. ellas supieron conmigo lo que es perder a un hermano. ellas sintieron mi desolación y extravío.

de regreso a medianoche por la carretera, sentí que mi vida era esa autopista sin desvíos ni tramos truncados. ese paso fluído de un destino a otro. y me sentí privilegiada de haberlas conocido de niñas, de haberlas reconocido 20 años después.

esa carretera vuelve a estar abierta para mí, y espero volver a recorrerla muchas veces más.

22.5.08

Filosofía Bachoco en un baño de mujeres

Era un foro de publicidad. Durante el break, tomé mi turno en la larga fila que había en el baño. En la misma fila estaba mi primera editora, la primera persona que me pagó por escribir. La que me dio espacio en un suplemento cultural. Ella también anda en el negocio de la comunicación. Nos saludamos. Y entonces aquel panorama tranquilo, cálido y doméstico se rompió.

En la intimidad del baño de mujeres me dijo que debería cacaraquear más el huevo. Que no he hecho la suficiente promoción a la novela. Que no me he expuesto lo necesario ante los medios. Que no cualquiera. Y luego lo dijo fuerte ante las personas de la fila: Ella es escritora y publica en... Y yo me sentía cada vez más roja y con ganas de salir corriendo (bueno, después de cumplir el cometido que me tenía en esa fila).

Una vez más me dije que quien escribe sólo debe escribir. Que escribo y asumo mi oficio, igual como me asumo una más en el baño de mujeres con la necesidad de orinar. Que me gustaria seguir escribiendo con la misma intimidad y discreción con la que voy al baño. No importa que luego tome una muestra de orina y la lleve a un laboratorio. Que no puedo tener mi mente ni mi energía en cacaraquear. Bastante es poner el huevo.

Luego salgo y me pregunto si puedo cambiar eso. ¿Quiero?

20.5.08

Punto suspensivo

Cuándo se termina una novela
Nunca
Cuándo se termina de escribir una novela
Nunca
Cuándo se deja de corregir una novela
Nunca
Cuándo uno deja de sentir terror por su escritura
Nunca
Cuándo se sabe que es el momento de poner el punto final
...

18.5.08

Su cumpleaños

Y cuando Bilbo desapareció de la fiesta de su cumpleaños, apareció aquí.

Método mata carita

Ya sé qué hacer cuando me atoro: rediseñar mi método.
Decidir a qué horas haré todo eso que no puedo hacer de 10 pm a 1 am (lapso sagrado para escribir)
Recuperar de una bolsa y otra, de un buró y otro escritorio mis bolígrafos color marrón y acomodarlos en su caja de madera
Buscar pinzas de colores para prensar las hojas de mi borrador
Definir los códigos para entender mediante la mayor brevedad, la mayor cantidad de instrucciones de lo que debo retomar o no en la novela más adelante, lo que debo escribir para insertar, lo que debo añadir a los fragmentos entre Daniel y Agnes
Hurgar en la música para rescatar esos moods que requieren los personajes
Volver al ejercicio físico
Acomodar mi vaso con agua y su jarra para el refill, abandonar las cenas y sustituirlas con nueces
Delinear los tres pasos para trabajar: a) releer el borrador y rayarlo, b) escribir los fragmentos entre Agnes y Daniel, c) registrar aquellos hilos y expresiones a retomar
Distribuir los tiempos para hacerlo: a) releer junto a Mariana mientras juega a los Sims en mi compu (ha abandonado la suya hasta no tener la vaio rosa), b) escribir fragmentos cuando tengo poco tiempo y estoy en silencio, c) registrar los hilos y expresiones a retomar cuando estoy muy cansada y estoy fuera del horario 10pm-1am

¿Doy flojera?

14.5.08

Herencias

No me explicaba cómo pasé del monumentalismo siempre en ebullición del jazz a esta necesidad de la música indie en su faceta más folk, más dreamy. Simple, acústica. Guitarra y voces que suenan a atmósferas, como Marissa Nadler, Bret Dennen, Meiko, Damien Rice, Cat Power.

Ayer en la tarde, escuchando a Marissa Nadler me di cuenta que al explorare en la música de los setenta para ambientar a Gabriel y Agnes, dos de los personajes de la novela, fui recuperando esa música simple, intensa, introspectiva, naive de la época.

Y entonces empezó a estorbarme la orquestación, la música sobreproducida, e inicié mi búsqueda en estos herederos, en su dulzura rasposa, rebelde e ingenua de esta estirpe.

Son regalos que me dejarán Gabriel y Agnes, y con ellos, otros lenguajes.

13.5.08

Dentro

Cómo sé que estoy adentro de la novela:
1. Todo lo que veo, leo, escucho, me lleva directamente a ella.
2. Cuando me siento ante la compu a las 10 pm en punto, sé qué quiero hacer.
3. Invariablemente, me escribe Ruth Darnell, mi editora, y me siento muy tranquila.

12.5.08

10.5.08

No hay tal cursilería

Cursi son esas palabras automáticas, melosas, que todos hemos escuchado hasta el cansancio y que se repiten de manera afectada y, a pesar de ello, vacía.

Así me sonaban esas canciones dedicadas a las madres. Y no entendía por qué la gente podía seguir reaccionando a esa cursilería, a ese vacío.

Al cabo de los años ahí estaba yo, frente a mi entonces pequeña hija, aceptando que la canción que cantaba era cursi y, sabiéndolo, me conmovía. No eran las palabras: era mi hija cantando.

Pero ayer dije, sí son las palabras. Si no, ¿por qué entonces me conmuevo ante tal o cual oración o palabra de esa canción cursi a las madres?

Las palabras tienen una carga que conecta con nuestra memoria, de la misma manera que el olor a albahaca puede recordarnos el hogar de la niñez.

Las palabras no son suficientes por sí mismas. Las palabras no lo abarcan todo. Por eso es necesario que cada palabra tenga su porción de silencio. Esa cara oculta de la luna donde podemos reflejar esas emociones sepultadas bajo nuestra capa manifiesta.

Pero deseamos que todo aquello que mantenemos oculto, a oscuras, en silencio, de pronto sea nombrado, reconocido. Necesitamos verlo por una sola vez como parte de nuestra cara oculta y revelada fugazmente.

Eso encontré hoy en el corcho de mi escritorio. El nombre de aquello que me es indecible. El reconocimiento de aquello que me es misterio. Una carta de mi hija. Una carta de ella como hija.

8.5.08

Resquicios y miedos


Tenía miedo de una novela tan masculina. Los límites y los retos que significaba. Pero luego sucedió que los personajes fueron caminando solos y fue más divertido de lo que hubiera creído.


A la vez, ese mundo masculino es impregnado por fragmentos cortos, colocados aquí y allá, donde se cuenta la historia de la tía Agnes con Daniel, el piloto y sobrino más joven. Parecen prosas poéticas. Y escribirlas no solo me divierte, sino que implica un resquicio para fluir más allá de los diques que me avisa la novela.


Los estoy escribiendo totalmente en paralelo, y llegará el momento en que tenga que intercalar. Entonces volverá el miedo.

6.5.08

¿Por qué la jardinería?

No sé. Y como LH dice que cada vez que digo no sé lo tengo que decir tres veces, entonces: No sé, no sé, no sé.

Sólo sé que necesito trabajar en el jardín, como algunos niños necesitan comer tierra.

La jardinería como la respuesta a la aridez que padezco.

Cavo con el pico y un chasquido del metal contra la roca produce chispas y me sorprendo como si fuera la primera mujer sobre la tierr en ver el fuego.

Y hay algo de orgánico entre el jardín, mi ser y mi escritura, y ese eslabón que une es el que busqué esta noche, con pico y pala en mano, bajo la luz de la luna nueva. Y es el que buscaré mañana. Y pasado mañana.

5.5.08

Gracias: a propósito de Jardines ;-)

Hay jardines que se comunican. Mariposas o abejas que pasan de un lado a otro y polinizan.

Así cruzan lecturas, palabras, ideas, experiencias, que hacen a los jardines más floridos, de estación a estación, sin importar los inviernos que precedieron.

3.5.08

Más de pilotos


"Aún sueño con su voz", me dice Ivo, y yo lo comprendo, y pienso que
siempre se debería escribir de ese modo: como si todas nuestras palabras fueran para un piloto que lucha solo, en medio de la noche, contra una violenta tempestad.


Esta frase, enmarcada en su anécdota completa, me hizo el día.

2.5.08

Jardinera fiel

Sí, te sentirías orgullosa de mí:

Hoy podé la bugambilia, las bejaminas.

La cajera me preguntó: ¿Y por qué es tan importante esto?

Tijeras de jardinero, pala, guantes.

Porque necesito hacer jardinería. Usar mis manos. Cortar con fuerza esos troncos gruesos y fuertes. Oír el chasquido metálico. Sentir tensos los músculos de mis brazos al hacerlo. Dolerme las punzadas de las espinas en mi piel. Oler la vida verde de sus ramas y savia. Tocar la tierra. Hacer con mis manos lo que hago con mi alma, con mi mente.

Te sentirías orgullosa de mí.