29.9.08

Tarkovsky narrador


El domingo madrugué y estuve en silencio hasta mediodía. Así que tuve tiempo de ver stalker, de Andrei Tarkovsky.


El buen cine enseña técnicas narrativas, siempre y cuando uno las convierta en técnicas literarias y no las utilice meramente como una visualización de la escena.


Pensaba que hay novelas que nacen a partir de una historia y luego en ella sus personajes dicen lo que se tiene que decir. Hay otras novelas cuyo origen es decir, y entonces hay que buscar la historia que mejor diga lo que el autor quiere decir.


Stalker es un ejemplo del querer decir y buscar la historia (aunque Tarkovsky se basó en un cuento para su película). Es también un buen ejemplo de la selección de elementos que añade a la escena: los decorados, los colores, el extraño perro negro, los paisajes. Cada fierro oxidado, cada color, cada sonido tiene un sentido en la construcción de la historia y los personajes.


Los diálogos de los personajes principales (El Escritor, El Profesor, El Stalker) son casi posturas ensayísticas (cada personaje simboliza un paradigma de pensamiento), sin embargo, aparecen tan humanizados. Como espectadores tenemos justo información mínima sobre la vida de cada uno que justifican las reflexiones que vierten a lo largo de la historia, y estas posturas intelectuales son conmovedoras vistas a la luz de la vida de cada personaje.


Recordé con nostalgia mi encuentro con Tarkovsky, en el 88, que fue justo a través de Stalker. A medianoche iniciaba un ciclo de cine, dedicado al cine ruso, luego italiano, francés. Y en el ciclo ruso entré de lleno en Tarkovsky. Durante años no pude hablar con nadie sobre este cineasta que fue una influencia muy fuerte para mí. Y quizá esa experiencia única y no compartida me llevó a atesorar su influencia de manera más profunda.

24.9.08

Ni vida propia ni copywright

Unas cuantas semanas después del atentado del 11s, viajé a Washington. Los ánimos en el centro político de Estados Unidos estaban caldeados: la gente se quejaba ante las medidas de seguridad y encontré a los taxistas encabritados por los retenes que a cada momento teníamos que sortear. El taxista que me llevó del aeropuerto a la George Washington University golpeó el volante y gritó por la ventana: "¡Esto es la Gestapo!".

En la entrada a los museos nos obligaban a vaciar nuestros bolsos de mano, además de tener que pasar por el scanner obligado de la entrada. Me sorprendía al ver que muchos residentes de la ciudad (ancianas, padres de familia con sus niños), prefierían perderse un día de museo antes que mostrar las tripas de sus bolsos. Argumentaban: vivo en mi país, tengo garantías.

Eso me hizo pensar que posiblemente había mayor paranoia fuera de Estados Unidos que dentro del país, me hizo ver también a una franja de la población altamente politizada, como nunca antes habia visto en tal medida. Y me hizo entender el sentido de propiedad privada e intimidad que tienen los ciudadanos norteamericanos.

Por eso no imagino las repercusiones que tendrá dentro del país la siguiente noticia:

Los agentes de policía de frontera de Estados Unidos pueden no sólo inspeccionar
y copiar el contenido de libros, ordenadores y otros dispositivos electrónicos
de los viajeros sospechosos, como se comunicó en julio. También pueden retener y
copiar información personal sin necesidad de tener indicios o dudas acerca de si
la persona en cuestión ha participado o tiene intención de hacerlo en cualquier
acto delictivo, según se ha sabido tras la desclasificación de una serie de
directivas internas del Gobierno estadounidense.


Pienso en cómo se ha abaratado la vida personal al momento de digitalizarse y navegar en corrientes ocultas por la web. Nadie nos preguntaría sobre nuestra vida íntima, pero esa vida íntima en un archivo con extensión .doc o .jpeg es un bien devaluado a su mínima expresión... y por lo que veo un mal para la autoridad.

19.9.08

Lucha cuerpo a cuerpo con cierto personaje


Ya terminó mi exceso de trabajo. Ahora tengo exceso de escritura.

He estado trabajando en la voz de Pedro, para el capítulo 2 de la II parte de la novela. Quería un narrador focalizado, como lo he usado, que diera pie a un indirecto libre en primera persona, para que poco a poco ese narrador se convirtiera en una primera persona.

Pero no me estaba resultando cómodo en Pedro. Lo intenté una y otra vez, variantes y lo único que logré fue un stock de hojas inservibles y llegar tan agotada a casa que no tenía ni ganas de cenar.
Hoy desde muy temprano emprendí la escritura y escribiendo de repente transité otro camino: opté por una narración en primera persona con una voz mental más que oral, que da pie a pequeñas narraciones dentro de su voz.

Todo esto lo comento con quien en lugar de complicarme me escucha y hace reír, y su respuesta me deja claro que debo reírme más de mí y no debo sufrir tanto por estas búsquedas. Se trata de este cartón de Forges que les comparto.
(A mí, además, me queda claro que escribiendo es la única manera de encontrar la respuesta.)

12.9.08

Olmi dice / Yo me adhiero

"Si la cultura es la búsqueda de las infinitas posibilidades de la verdad y la religión la búsqueda de la espiritualidad, no hay conflicto. Éste nace cuando la cultura se encierra en esquemas y la religión en dogmas".

"Hay que poner el sentido de la oración en lo que hacemos. Dios, si existe, quiere ser reconocido, no idolatrado. A veces, una blasfemia sirve más que una plegaria porque oculta el deseo de creer".

Ah, y también habló de sus películas.

11.9.08

El Lobo manso como una oveja


Sí: le dieron a Lobo Antunes el Premio de la FIL. Hace dos años lo vi en ese mismo marco. Y dentro de todos los fantoches, oportunistas, divos, petardos, histriones que uno encuentra entre los grandes nombres de las editoriales, Lobo Antunes me pareció de una humildad y realismo que me conmovieron.

En la conferencia habló con amor hacia su profesión, la psiquiatría. Nunca quiso dejarla para dedicarse a la literatura. Amaba su labor y pensaba que podía ayudar más como psiquiatra que como escritor. Enfrentarse a la condición humana desde los entresijos le ayudaba también a crear historias, personajes, guardando la confidencialidad ética de su gremio.

Hice fila para una firma. Enfrente de mí estaba un chico con una pila de 4 libros de Lobo Antunes. Mientras esperaba su turno iba barajando los libros con nerviosismo y ansiedad. Una vez frente al autor todavía dudó entre dos libros para pedirle la firma. El escritor le dijo: No sufra, puedo firmarle todos.

Y me pareció un gesto muy bello, humilde, cariñoso hacia los lectores, de un escritor al que a partir de ese momento admiré todavía más, en esos días de hartazgo entre los vedettes de alfombra roja raída que por desgracia suelen verse en la FIL.

10.9.08

Cajeme: he ahí...

amigos de cajeme y puntos circunvecinos:
por fin llegó ni novela Duelo de noche a cajeme. los criterios de distribución son insondables. y nunca he sabido a ciencia cierta por qué del df para los lados y para abajo se encuentra hasta en los sanborn's y liverpool y en mi terruño nadie la encontraba.

en cajeme la pueden encontrar en Libros y más. y de paso échenle un ojo a los libros (sobre todo los que están pegados al sillón de la salita de lectura al fondo), se encuentra uno verdaderas joyas y con muy buenos descuentos.

7.9.08

Entones para qué precuparse...

Una lúcida y necesariamente desangelada reflexión sobre escritores locales y mercado editorial.

Aunque hoy parece un lugar común, sienta bien volver a los orígenes siempre tan profilácticos: escribir sin olvidar que en este oficio existe la soledad del escritor de fondo. El mercado está ahí, y seguirá estando y comportándose según sus reglas, sin que importe lo que piensa alguien en el altiplano. Está claro que en toda periferia se levantan mitos con respecto al centro, pero quizá no está tan claro, aunque es una verdad incontestable, el hecho de que tales mitos sólo contribuyen a que la periferia lo sea aún más. Como decía Confucio: si el problema tiene solución, no hay que preocuparse, y si el problema no tiene solución, tampoco hay que preocuparse.

Ronaldo Menéndez (La Habana, 1970) ha publicado recientemente la novela Río Quibú
(Lengua de Trapo, 2008). www.ronaldomenendez.com.

5.9.08

Bueno, pues tendré baja autoestima

... y alta también, porque un estudio realizado recientemente llegó a la conclusión de que hay una correlación entre la personalidad y el gusto por la música ( ¿¿¿ a poco??? ).

Así que como me gusta la música indie, tengo baja autoestima y soy uraña, y como me gusta el jazz tengo alta autoestima y soy extrovertida.

Menos mal, por fin lo tengo clarísimo.