31.8.07

Mi sonrisa esta mañana


De trayecto al colegio de Mariana:
Conversa: Sobre los relojes derretidos en "La persistencia de la memoria", de Dalí.
Mariana: Dalí no dibujaba sueños; nadie sabe que estuvo un verano en Hermosillo.


Lona: Primer encuentro de solteros.
Yo: ¿Cómo se les ocurre?
Ella: Dales chance, menos mal que no es el décimo.


Yo: Anoche escribí unos experimentos para mi novela.
Ella: Los experimentos deben repetirse hasta que funcionen siempre.

En cuanto la veo desaparecer por el portón del colegio, tan ella, tan segura, tan su sentido del humor, y mi corazón se queda grande y esponjoso, empiezo a pensar en mi experimento, en añadir variables, sí, y repetir una y otra vez, hasta que funcione.

30.8.07

Nit


Desde muy pequeña, mi hija -contagiada por nuestros amigos catalanes- se despedía antes de dormir con un bonna nit.


Me gusta la palabra nit. Entre nocturna y límpida. Estrechita, ligera, dulce.


Y me gusta mucho el proyecto Nit, que publica poesía en folletos. Poesía repartida como el pan en un mundo igualitario, o como peces que se reproducen en un canasto fuera del mar.


También me gusta que me hayan invitado. Y que hayan publicado poemas míos consecutivamente en mayo, junio, julio y agosto. Una canícula que espero haber traspasado al imaginario de los lectores.


Y me gustan mucho mucho pero mucho los proyectos que los poetas están empujando: traducciones lúdicas, lecturas interdisciplinarias utilizando nuevas tecnologías, publicaciones en formatos flexibles... Mi mente ya empieza a agitarse.


Quieta. Le digo que quieta.


29.8.07

Quisiera

Un café
Abrir bien los ojos y no sentir sueño
Desayunar junto a una ventana
Terminar las últimas páginas de Celestino antes del alba
No empezar otra jornada de trabajo a las 10 pm
Sí empezar a Murakami
Ir al DF
Oler y escuchar al DF
Caminar por el bosque y conocer ese árbol tortuoso junto al lago
Tener más tiempo para continuar mi novela
Platicar con quien aún no conozco y no sé si conoceré
Y compartir el café, el desayuno y la ventana
Mi blablabla sobre Celestino, Murakami, la novela, los proyectos
Reír y escuchar música nueva y que me sorprenda
Cambiar mi cabello, mi techo, mi cielo
Volar, volar como siempre
Pero sin sueño

27.8.07

Nostalgia anticipada




La nostalgia es una sombra que se instala desde antes que sea convocada.
Este domingo, en la sesión del taller, me invadió una nostalgia por la próxima partida de Manuel. Ahí estaba él, comentando entre nosotros, charlando, fumando, contándonos los trámites pendientes antes de partir a Barcelona, los contactos, los planes.
Y nosotros hablando de posibles nuevos miembros. Me resisto. Porque no quiero pensar que sustituímos a Manuel.

Manuel y yo hemos estado intermitemente juntos en talleres desde 1991. Muchos años. Muchas anécdotas. Y sobre todo he atestiguado en él un camino paso a paso, siempre con una refinada humildad y con una enorme sed de búsqueda.

Con Manuel comparto un talante que busco en los talleres: no divismos, no sarcasmo, no poder, no excesos, sino una preocupación por el texto y una armonía amistosa en el grupo.
En estos años puedo recordar textos de Manuel, pero lo que más vivo está en la memoria son momentos en que Manuel me ha conmovido hasta las lágrimas por gestos y actos muy de él: humanos, sensibles, generosos.

Manuel es de esas personas en cuya balanza la vida les sale debiendo, y de repente ésta les procura un equilibrio; personas que han dado, han caminado, han producido. Y empiezan a cosechar de tajo.

Por eso Manuel merece todo lo que le está pasando ahora: Barcelona y Aurora. Y merece mejores amigos de lo que somos.

Ay, esta nostalgia...

25.8.07

Poesía en casa




Nueva joya en mi bliblioteca:


Obra poética, de Borges.


Poesía completa y revisada por el autor.


Un volumen de emecé.


Gordo, gordo, más de 600 páginas.


Oloroso a viejo.


Páginas ocres.


La nostalgia por lo que sé y por lo que no sé.


El ardid para conseguirlo.


Conversaciones alrededor de.


Pasión por.


Veneración hacia.


Es Borges.

23.8.07

No voy a cambiar


¿Qué otra cosa puede sucederle a una ermitaña como yo, que enterarse apenas que su editorial tiene un blog, y que su libro participará en el festival literario Fet a Mèxic, dedicado a la literatura mexicana, del 29 de septiembre al 6 de octubre de 2007 en Barcelona?


Puedo decir: hoy voy a cambiar.


Pero no. Leo estupefacta la noticia. La cierro.


Y sigo trabajando en lo mío y tachando de la lista de útiles escolares los que mi hija ya tiene para regresar a clases.


22.8.07

Javo es


mi amiguito de pupitre en el taller

mi copy adjunto en el trabajo

mi diván siempre plugged & available

mi paciente en el ciber diván que tengo

mi paciente y a veces mi enfermedad en la neurosis de la chamba

mi pera de box geminiano cada vez que quiero desahogarme

mi dealer de libros (y de verdad les digo: trata muy bien a su clienta, mi volumen de poesía completa de Borges, arrebatado en un dezzzzcuido de las manos de Joso, lo demuestra)

mi Ares que consigue la canción más difícil de deletrear y encontrar

mi mala leche cuando me envía mensajitos en el momento menos oportuno (¿o les gusta que suene piiiipiii su nokia un domingo a las 6 de la manaña o cuando están... sí, eso?)

mi pregunta incontestable

mi protagonista involuntario de las anécdotas más hilarantes

mi contienda eterna

mi complicidad provisional

mi amigo impresentable ante mis amigos fumadores

mi amigo próximo a ser presentado ante todos ustedes




19.8.07

Límites

Este domingo el suplemento cultural Perfiles habla de la complejidad sicológica de Duelo de noche, y yo pienso eso mientras este fin de semana me dedico obsesivamente a ordenar la casa, deshacerme de cosas, limpiar, imaginar nuevos colores, nuevos muebles. Y me pregunto qué tanto tiene que ver ello con mi necesidad síquica de ordenar, descartar, purificar, renovar, reinventar.

Mi cuerpo y mi sicología no están hechos para la desmesura. Siempre me autoregulo, como un bicho en total aromonía con su ecosistema. ¿De qué manera esta automesura impacta a mi literatura? Quizá sea mi único reducto a la desmesura.

18.8.07

Adentro oigo

"Tuve un hermano..."

Es una frase que me persigue desde hace más de una semana.

"Tuve un hermano..."

Este fin de semana tendré que escribirla. A ver a dónde me lleva.

16.8.07

La vida desde una butaca que espía



Fui al cine a ver La vida de los otros. Fui con Claudia, porque cuando ella estaba en Elche la animaba a volver diciéndole: "Anda, ven, para ir juntas al cine".

Y ahí estaba: ese escritor alto y corpulento, temeroso de la soledad y de no volver a escribir. Noble, vanidoso, amoroso con su mejor amigo, un dramaturgo.

Y ahí estaba yo: conmovida recordando a los escritores que amo, a Jünger y a Kundera disidentes de sus dictaduras, el escritor alto y su amigo dramaturgo, la conversación sobre política aquel domingo en su casa, con una cerveza Sol en la mano y los disfraces para sus perfomances provocadores.

Estaba yo con esas preguntas que he querido enterrar: ¿para qué escribir? No te iba a preguntar eso, me dijo Imanol. No me quiero preguntar eso, me dije yo. Pero lloro cuando veo que hay un arte que sí se pregunta el por qué, y ese por qué lo veo respondido en las lágrimas del espía de la STASI, llorando y transformándose porque ha escuchado en la oscuridad de un bunker a Brecht, la sonata de Beethoven, al escritor haciendo el amor con su amante.

Los espectadores somos como ese espía que se mete a la recámara de los amantes para acariciar esas sábanas donde otros se aman. Porque uno no ama. O no ama así. O sí ama así pero no es amado así.
Sí: uno llora y se transforma con el arte. Somos espías que traicionamos ideas inútiles y abrazamos las causas de otros; espías que acabamos traicionando un yo antiguo que abandonamos en la butaca del cine, como la piel de una serpiente renovada.

Lloro al ver las iniciales de la dedicatoria en el libro del escritor. Porque hay nombres que nadie conoce y hay nombres que nunca podrán aparecer en los libros que uno escribe. Siempre una enorme hache muda

Acaba la película. Lloro y Claudia no sabe por qué. Ha estado callada. Afuera llueve. Y el escritor alto me avisa que acaba de poner punto final al borrador. Y desearía estar con él en aquella sala del dramaturgo, tomándome una cerveza, hablando de política o no, de su borrador. No importa. Volver. Volver siempre a la vida de los otros.

13.8.07

Fin de semana en el rasero


El viernes tuve taller de novela en el vips. Le tocó a mi novela. El café estaba insufrible, pero pude soportarlo gracias a los buenos comentarios que mis compañeros talleristas hicieron del fragmento de 25 páginas que les mostré. El que más les ha entusiasmado.

El sábado muy temprano salí a Tucson, y esa noche, frente a una cerveza oscura (una fat tire) recordé mis horas en la biblioteca de la universidad local, investigando para esta misma novela. Tucson es una ciudad más bella de lo que parece gracias a los buenos recuerdos que de ella tengo.

El domingo, al poner gasolina antes de regresar a Hermosillo, encontré El Imparcial con una entrevista que me hizo Imanol Caneyada, una de las que más he disfrutado (o dos, porque como él cuenta, me hizo dos).

Hoy lunes regreso a casa en medio de una tormenta después de 12 horas en el trabajo, y encuentro una carta de Almuzara, mi editorial, donde me anuncian la segunda edición de Duelo de noche.

Nuevamente es muy tarde para llamar y compartir la noticia. Abrazo a Rabito. Y me siento con él en mis piernas, frente a la compu: me espera otro empujoncito para la novela.

9.8.07

Manifiesto que...


Extraño a mi pequeña que hace bibliotecas para sus muñecas.

Su orden y su necesidad de consignar todo por escrito (lo descubro).

Extraño su mirada aguda que me cuestiona.

Días de extrañar. Días de ser una extraña.

Una sensación que apretuja como el sonido de su palabra.

7.8.07

Tan oscuro como muy oscuro

Terminé Ciudad de cristal, de Paul Auster. Un lenguaje diáfano para una historia absurda, una estructura transparente y funcional para ser habitada por personajes que en la oscuridad y el silencio se multiplican, se desdoblan, escapan en la nada, se anulan.

La reflexión sobre el lenguaje que nos ha abandonado. El lenguaje que se disocia de su referente.

Lo que somos queda anulado, porque no hay palabra que nos nombre, ni palabra que nos explique.

Y al final, el escritor escindido de la realidad a la que atestigua irresponsablemente, y la condena del escritor que cuenta una historia para salvar(se).

(Me dije que no quería leer enseguida a un europeo ni a un gringo. Leo a Reinaldo Arenas con su Celestino antes del alba, y estoy disfrutando de otra temperatura y color en las palabras).

4.8.07

Persistencias

¿Cómo se encuentra y se une la gente? Pienso en esto en la sala de mi casa, con los sobrevivientes del taller que desde hace años compartimos amistad y escritos.

¿Cómo se desencuentra la gente y acaba por marcharse? Pienso en eso cuando veo lo diferentes que somos cada uno y a pesar de ello persistimos.

¿Por qué hay gente que vuelve? Pienso en Alfonso, que un día llegó silencioso al taller, en silencio se fue y en el mismo silencio ha regresado.

Compartimos la cena con vino y cerveza; escuchamos música indie y las carcajadas de nuestros hijos que alrededor de nosotros juegan a la gallinita ciega; veo la apacibilidad de cada uno de mis amigos talleristas, y pienso que desde hace años las cosas son así entre nosotros: encuentros y desencuentros, pérdidas y regresos, tintes distintos de cabello...

Pero siempre Vargas Llosa y Kundera, siempre pizzas y cervezas, siempre hijos y literatura.

2.8.07

La piel previa al papel

A veces olvido que mi casa es mi segunda piel.

Compondré las chapas para que cierren bien las puertas y para que no hagan demasiado ruido cuando abran.

Pintaré la casa de nuevo para que no se vea el yeso que cubre esos agujeros de clavos antiguos.

Arreglaré las persianas flácidas para que no cualquiera se asome por ellas y para que yo no vea a través de ellas la vida que otros tienen.

Me desharé de todo lo acumulado en todos estos años y que no tiene ya razón de ser (¿alguna vez la tuvo?).

Volveré a reconocerme en mi casa. Y podré sentarme nuevamente con tranquilidad, desnuda, humilde, desprovista, para ver blanca la página blanca.