24.6.08

Gracias a Ondaatje ya no me siento una loca reescribiendo

"En el primer borrador del libro voy descubriendo la historia a medida que avanzo. Luego, paso mucho tiempo reescribiendo, buscando la forma apropiada, descubriendo el estilo y la velocidad de la prosa. Cada libro necesita una forma distinta".

Y la entrevista entera es una joyita.

21.6.08

Antojo

¿Acaso no había, en la recepción de un buen poema, además del placer del entendimiento, un cierto paladeo? Ciertamente, el verso se "saborea". Y esto, el sabor, al que los filósofos de la India llamaban rasa, es algo que viene dado por la buena elaboración, por la sabia combinación de los ingredientes. No otra cosa es la poíesis.

Un excelente texto de Chantal Maillard, que es mucho mejor si se lee completo.

20.6.08

tres mujeres a tres tiempos*

el tiempo trae lo mejor.

el tiempo transcurrido para permitir el reencuentro, así, como si el tiempo no hubiera pasado. más maduras, más asentadas. nuestros hijos creciendo y nosotros ennorgulleciéndonos en ello.

el tiempo transcurriendo esa noche, con los mismos temas afines, el sentido del humor afín. (¿por qué el tiempo transcurrió así como transcurrió si pudo transcurrir así, como transcurre ahora?) el tiempo transcurriendo ahora como el agua.

el tiempo transcurrirá, cribado por un taller, por comidas llenas de charlas y de risas y de desahogos. el tiempo transcurrirá con otro ritmo. como si los diques que algún desbordamiento nos heredó, desaparecieran del todo.

[noche de syl, letty, marian e hijos; ¿el puente? letty, sentadita enmedio, con su calidez, con su cariño. sí, estábamos como para foto]

18.6.08

triste noticia matutina

No, güera, no me digas adiós. Tampoco me digas que estás triste. No me digas que ya no te veré en la FIL. Que no tendré tus apapachos, que no me harás reír hasta llorar. No me digas que en la FIL nariz respingada ya no seremos la bola de gamberros dando tumbos de un pasillo a otro. No me digas que no me leerás la mano o las cartas o mis manuscritos.

No, güera, no me digas adiós. Soy más que tu autora. No me digas adiós.

16.6.08

ya llegó el despuesito

...después de experimentar todos los narradores que se me antojaron;
después de machacar a todos mis amigos con el tema de los narradores, "¿y si uso éste...? ¿pero y si...?";
después de luchar como cada noche para que Mariana se vaya a la cama a las 10 pm y así poder yo escribir;
después de empecinarme en levantarme a las 5 am para ducharme y luego despertar a Mariana para llegar cada día a tiempo al colegio;
después de ir en el carro pensando en lo que Mariana me cuenta y en los personajes de mi novela que se atraviesan como malos peatones;
después de pensar que no soy tan buena mamá como me gustaría ser: concentrada, acuciosa, sacrificada...
... después después, más después de todo: llegan páginas y más páginas (6 por día) de novela y recibo el reporte semestral de Mariana con su 9.7 de promedio y las alabanzas de su maestro.

Y llegan las vacaciones escolares: una hora más que podré sumar a mi sueño o a la escritura, según sea necesario :-)

13.6.08

48/65

hoy hubiera cumplido 65 años.

de los 48 a los 65 todo es ausencia, que con el tiempo se abre más y más.

en este tiempo ella no me vio embarazada, no ha conocido a mi hija, no la ha visto en sus festivales de fin de curso, ni tocar piano, ni hacer un solo en ballet.

en este tiempo no he podido hablarle de lo que a nadie le importa y seguramente a ella sí le hubiera importado: mis dilemas de madre, mis miedos, mis logros, mis decisiones.

en este tiempo no he visto cómo llegó a envejecer, a madurar, a asimilar el sufrimiento un poco mejor.

en este tiempo no he escuchado sus apasionadas opiniones políticas.

no hemos podido ir al cine o a tomarnos un café.

en este tiempo no le he hablado para pedirle su receta de cocina, ni su visto bueno para mis nuevas cortinas.

no he podido presumirla en el colegio de mi hija durante los festejos del día de las madres.

no he podido decirle que ya no tengo nada que demostrar, ni a mí ni a ella, y que puedo cumplirle por fin su capricho: recostarme en sus piernas para que me acaricie.

puedo imaginarlo. puedo evitar imaginarlo también y quedarme en sus 48 que, aunque dolorosos, duelen menos que sus imposibles 65.

12.6.08

Conste: lo intenté

... y Daniel no debe hablar en primera persona.
No.
¿Dónde entonces el misterio?
No.

10.6.08

Insistir pese a la neblina

He pasado días frente a la computadora, de 10 pm a 1 am, sin escribir, casi, ni una sola palabra de la novela.

Algo algo algo algo algo... busco algo...

Y con el paso de los días, estar aquí sentada, fue como caminar lentamente en la neblina. Llegará un momento en que vuelva la visibilidad y uno sepa entonces a dónde quiere ir, me he dicho y me decía.

Desde hace tres días empiezo a ver. No quiero narrar igual la II parte. No quiero ya ese narrador focalizado para la II y última parte. ¿Qué entonces?

Consulto con Jaume, con Letty, conmigo, con mis apuntes, con lo escrito. ¿Será bueno cambiar de narrador? Sí, me animan.

Algo algo algo algo algo, busco algo que le dé fuerza a lo contado en la II parte y que diferencie a los narradores y que me sea reto y juego.

Y es entonces cuando encuentro ese fragmento que escribí una madrugada en Cajeme. Un fragmento para la novela y que no respetaba la forma de la novela. Un fragmento donde el narrador es personaje y se permite hablar en primera persona cuando es necesario.

Hablo con Jaume. Con Letty. Conmigo. Rayo. Ensayo. La neblina ha acabado.

7.6.08

Gracias por Libertad

Le digo a Mariana lo que escribió Syl: que no soy Susanita sino Libertad. Se lo digo encantada (¿cómo hacer que de vez en cuando se sienta orgullosa de mí?). Me dice seria que Mafalda es ella, desde pequeña. Y de Libertad: "Pues tiene muy mal carácter, ¿eh? Es rara... y muy chaparrita".

No importa, no importa, lo que importa es esto.

5.6.08

Luis Alberto

En mi primer día de clases en Teología, en la Universidad Pontificia de Salamanca, ahí estaba él. Un hermosillense en España. Y en Teología.

Nos hicimos vecinos de pupitre. Amigos. Cómplices en nuestras carrillas muy sonorenses hacia los maestros y compañeros en ese ambiente de sobriedad en un aula donde se habla de Dios como ciencia, en la que los alumnos son varones (excepto yo) que quieren ser sacerdotes (sobra aclarar que excepto yo).

Luis no quería ser sacerdote. No lo sabía. Era egresado de Comunicación en la Uni. Teníamos amigos en común en España. Y muy pronto su amiga Edith pasó a ser común (bueno, ni modo, Luis, debo admitir que más mía, porque ahora ella es mi Th).

Gracias a él el ambiente era más llevadero. Gracias a él persistí en el latín hasta que entendí. Gracias a él la clase de latín era la más divertida. Gracias a él podía contar con apuntes con letra perfecta y minuciosamente ordenados.

Mariana y él festejaban juntos sus cumpleaños, en un salón de seminaristas, con una asistencia digna de la ONU: españoles, chilenos, guineanos, cameruneses, mexicanos... todos con gorrito y espantasuegras.

Regresé a México. Él terminó Teología, luego hizo una maestría en Mediación Familiar. Y se decidió, o dejo de resistirse: Hoy mi amigo tan querido Luis, Luigy, mi cabroncito es un cura al que me gusta seguirle llamando cabroncito. Hoy Luis es un hombre más pleno, más completo, más libre. Lo veo.

Anoche cenamos. Y seguimos sin sernos ajenos. Conservamos ese humor tonto. Esa ingenuidad tan fuera de lugar. Y la fuerza de haber sido parte de algo que marcó su vida y la mía también.

2.6.08

nostre bosc


donde siempre habrá un fins demà
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