30.7.07

Sigue el duelo

Parece que Duelo de noche vuelve a agarrar viada: reimpresión, presentaciones en puerta, publicaciones, reseñas.

Es un misterio cómo se mueve un libro, cómo se acercan los lectores a él, cómo empieza a tejerse una red para que no caiga del todo y para que, si cae, no se despedace (ni siquiera una abolladura significativa).

¿Quieren leer un cachito?

http://www.homines.com/palabras/duelo_noche/index.htm

http://www.revistaespiral.org/literatura_mariaantonieta.htm

29.7.07

Vestido dominguero

Hoy el suplemento Perfiles de El Imparcial publica una reseña que Eve Gil hizo sobre Duelo de noche. ¿Quieren leerla? Hagan click justo aquí.

Hoy, a las 8:30 pm, la Hora Nacional transmitirá una entrevista que me hizo Silvia Manríquez.

Y con ese vestido dominguero quizá me vaya al cine más tarde a ver de nuevo Harry Potter.

27.7.07

Para octubre

Era de noche (no la mejor noche) cuando llegó el correo: Las pruebas de Llama, mi poemario próximo a publicarse por Libros del Umbral.

Como siempre me sucede, las alegrías me llegan en soledad, sin que sean las horas o las condiciones adecuadas para compartirlas (de las tristezas nada digo, siempre son inoportunas).

Decía: Sí, ahí estaban las galeras. Limpias, letra menuda, tipografía perpetua (con el solo nombre basta para decir que es lo que quiero: perpetua como la vida espiritual que ahí se despliega, perpetua como mi Jünger le decía a su primera esposa, perpetua como el ethos de la palabra).

Y ahí estaba su mail acompañante. Como siempre, oliendo a bosque, a lluvia, a tizanas, a letras, a libros, a otros continentes, a un mar grande por cruzar cuantas veces sea necesario de generación en generación, a pensamientos claros, a letras pulcras y cálidas, a silencios. Sí, ese es mi editor.

25.7.07

Pero ellos

Carlos Sánchez, Hugo Medina, Lorena Enríquez y yo nos pusimos frente a un salón repleto de jóvenes universitarios. Vi muchas caras. Las observé, como siempre, tratando de ver vidas en los rostros, en los zapatos, en el collarín que alguna llevaba.

Pero Lorena. A ella la conocí desde antes de que naciera mi hija, ambas estábamos casadas, nos saludábamos fuera de casa de Lola, una de mis mejores amigas. Ellas eran vecinas. Lore se acercaba y siempre comentaba algo sobre literatura, su gran pasión. Al paso del tiempo, se nos ha desvanecido una forma de vida, y ha perdurado y se ha fortalecido la apuesta por la literatura. Yo no dejando de escribir, ella dando clases.

Pero Carlos. Es amigo de mis amigos. A mí sólo me lo presentaban. Ayer estuvimos codo con codo, compartiendo micrófono. Y reconocí esa postura ante la literatura del que pica piedra, del que mete una de las manos a las llagas y con la otra sostiene una linterna para mirarse (para iluminarse), del que escribe porque tiene cosas que vive y cosas que contar. Y es la postura que más admiro en alguien que escribe.

Pero Imanol. Entrevistó hace menos de una semana a Manuel. Caneyada se apellida. Tengo datos vagos: llegó de lejos (¿qué es lejos?), hace periodismo cultural, está colaborando con Alejandra Olay. Leo la entrevista. Me gusta. Me presantan a Imanol dos o tres veces en el mismo evento. Y mientras hablo de eso, que no sé si es importante, pienso que lo verdaderamente importante es que llegue gente de fuera a esta isla que es Sonora, y que dialogue. Y cuando termino de hablar quedamos para una entrevista con café el viernes, antes de mi taller.

Regreso a casa. Por la carretera. Pensando en quien me espera. Pensando en toda la gente que me falta por conocer. Y pensando en toda la gente que conozco y nunca veo y nunca acabo de conocer.

19.7.07

Martes 24 de julio, 6:00 pm, Campus UNO




Pues bueno: discutiré en una mesa redonda sobre literatura y nuevas tecnologías. No iré vestida de apocalítpica.

18.7.07

"Ciudad de cristal" con separador artesanal de San Francisco

Así se construye una historia.
Auster nos muestra a un Quinn, escritor de novela policiaca, que firma con el seudónimo Wilson las aventuras del policía Work.

Vive una especie de personalidad trinitaria: Quinn es el nadie, Work el hombre inteligente y valiente y Wilson el creativo que le permite sobrevivir y llevarlo a Work.

Por eso nos creemos que en un momento, por una confusión, acepte ser Paul Auster, un detective con la misión de proteger al pobre Peter Stillman.

Así se construye una historia.
Peter, el niño eterno por culpa de un experimento. Stillman, un hombre quieto, etéreo.

Ahora Auster el autor nos conmueve con Stillman. Entonces no sólo nos creemos que Quinn acepte ser el Paul Auster que ellos necesitan en su vida para protegerlo, sino que uno siente que también lo haría de estar en esa situación.

Así se construye una historia.
Disfruto de esta prosa tan pulcra, escueta y a la vez tan precisa y detallada. La tradición carveriana.

12.7.07

Lujos

"Lee como escritora".
Obedecí.
Mi ejemplar de La insoportable levedad del ser (que compré usado a Javo) quedó todo rayoneado en sus márgenes laterales, en la parte superior e inferior, por el revés y el envés.

Leer a Milán Kundera es un lujo.
1. MK puede darse el lujo de reflexionar
en un tono ensayístico sobre una teoría, foto, sueño, visión, viñeta sobre música o historia, y luego saltar hacia la vida de sus personajes. Con esa información, que a algunos les parece digresiva, ilumina a cada uno de ellos, dándole un sentido dentro de la historia y de la estructura literaria.

2. MK se da el lujo de conmovernos con sus personajes y, en medio de ese estrujamiento, puede decirnos: Estos personajes no existen, yo los hice, cada uno son una posibilidad que yo tuve de ser.

3. MK puede darse el lujo de hacernos sentir el dolor por la pérdida de sus personajes. Los mata frente a nuestras narices. Ni siquiera eso: nos revela el engaño. Nos engatuza vilmente. Y sabiendo que los personajes no son reales -ni siquiera en el sentido en que un libro de ficción nos los hace reales-, le lloramos a Franz, a Sabina, a Teresa, a Tomás. Y decidimos hacer caso omiso. Te equivocas, Kunderita: sí existen, ¿cómo chingados no?

4. MK puede darse el lujo de continuar contándonos la vida de sus personajes, desde donde los detuvo antes de decirnos que eran invención suya. Y no sólo eso, sino que vienen las páginas más conmovedoras, e incluye a un nuevo personaje: Karenin. La buena perra Karenin. Y nos subimos al tren emocional de Tomás y Teresa, en la casa de campo, el último reducto que la vida y el sistema les han dejado, mientras ven morir poco a poco a su perra, y mientras van liberándose cada vez más de las sombras y taras interpuestas en su relación.

5. MK se da el lujo de anticiparnos la muerte de Tomás, de Teresa, de Franz, incluso de Karenin, y de ofrecernos todavía más de ellos, a sabiendas de que ya están muertos, y ¡deja tú! ¡A sabiendas de que son una mera invención del autor que descaradamente nos lo dice!

Es un lujo que se aprende, que estruja, que hace sentir la literatura y el misterio del ser humano. Y como todo lujo, se extraña cuando ya no se le tiene.

Pero vuelvo a obedecer: Paul Auster ya me pilló en su Ciudad de cristal. Ya tengo unos rayones.

5.7.07

Es una maleta

  • Bolígrafos color marrón.
  • cds de música indie.
  • Ates de sabores.
  • Cocadas y glorias.
  • Mazapanes de nuez, almendra, pepita, cacahuate, macadamia.
  • Machaca.
  • Tortillas de harina.
  • Botanita de nopalitos enchilados.
  • Una caja de steaks.
  • Ropa para un fin de semana por si hace frío, por si hace calor.
  • Regalito para bautizada.
  • Cuaderno de notas.
  • Sueño de Lot, de Eve Gil.
  • Visa.
  • Boletos de avión Hillo-Tj / Tj-Hillo.

4.7.07

Unidos con cuerdas

Podría parecer la definición de un escritor: “Un agujero negro es un manojo de cuerdas”; pero Juan Maldacena es un Físico teórico que trabaja la llamada Teoría de Cuerdas.

Podría ser un escritor que trata de escribir empalmando perfectamente fondo y forma; pero no, se trata de un científico que en su escritorio hace ecuaciones para describir de forma consistente todas las interacciones de la naturaleza, en particular la gravedad y la física de partículas. “Eso, normalmente, no se logra porque la física de partículas se basa en la mecánica cuántica, mientras que la de la gravedad es puramente una teoría clásica. Cuesta poner las dos cosas juntas y la Teoría de Cuerdas lo logra”, dice y es igual de sencillo y de confuso que el dilema literario.

Podríamos escuchar al escritor que habla sobre el ejercicio de creación, donde el resultado nos sorprende con una vida propia; pero Maldacena es sólo un hombre tímido que sin salir de su introversión reflexiona: “Es muy interesante tratar de comprender... Esta teoría tiene muchas sorpresas, cosas que uno no se imaginaba. Es como si la Teoría de Cuerdas fuera más inteligente que nosotros. Se resuelven paradojas, surgen conexiones inesperadas...”

Me gusta pensar la narración como una serie de hilos, cuerdas que forman una red interconectada en su interior. Me gusta que un científico teorice con una metáfora: un manojo de cuerdas.

(¿No es Kundera quien dice que todo amor nace de una metáfora?)

2.7.07

Estas sí son preguntas de una obsesiva




1. ¿Todos los pilotos agrícolas usan cachuchas?
2. ¿Por qué no usan sombrero?
3. ¿Cómo que existe otra familia de aviones Piper que se llaman Bravo?
4. ¿Qué diferencia hay entre un Piper Pawnee y un Bravo?

Las preguntas 1 y 2 se las hice a mi hermano Jorge mientras compraba en el Walmart. Y del otro lado sentía su desconcierto ante la pregunta: ¿Qué carajos le pasa a mi hermana por la mente?

Las preguntas 3 y 4 se las hice anoche a mi sobrino Juan, de 16 años, que sabe mucho de aviones. Él no estaba tan desconcertado por mis preguntas sino por mi escritorio: el corcho lleno de fotos de pilotos fumigadores, líneas del tiempo, fetiches que he colgado ahí (como mi pulserita roja del FONCA para poder comer en mis días por Veracruz), CDs y libros como una trinchera para mi laptop…

Anoche escuchaba con atención y embeleso a Juan, hablándome de usted, como lo hace, con su bigote incipiente, diciéndome emocionado que tiene una foto de un avión tomada desde arriba por otra avioneta y donde la cortina de veneno se ve completita, “¿la quiere tía?”, aclarándome que los Bravo están hechos de lámina, no de tela, y que los virajes cortos son casi imposibles, “verá qué pesados y grandes son esos aviones, tía”.

Cuando Mariana, Rabito y mis sobrinos se quedaron dormidos yo no podía dormir. Muchas preguntas por hacer a mi sobrino. Pero sobre todo una, generacional: ¿No te ha cruzado por la mente ser piloto como tu papá?