29.8.08

Chamba impide

...escribir de la presentación del libro de Manuel Llanes en Hermosillo.
...escribir de la despedida a Manuel y Aurora que regresaron a barcelona (snif).
...compartirles la Geografía poética que orquestó Adán Echeverría.
...buscar y leer Virtus, de Eve Gil.
...comentar sobre Una nunca habla de esto, la novela de Sylvia Aguilar.
...felicitar a La línea del cosmonauta por la Edmundo Valadés.
...dormir más de 4 horas al día.
...escribir artículos y enviar poemas que me han solicitado.
...tener un momento de calma.
...escribir.

24.8.08

Suerte, Mariana


no sé por qué es importante, pero lo es: esta pequeña entra este lunes a la secundaria.


18.8.08

Buena noticia

-El motor de mi refrigeración central se quemó
-Mi carrito exigió otra bomba de la gasolina
-Mi llave de agua tiene un candadito puesto por agua de hermosillo para que no sea utilizada (no es tandeo sino olvido-faltadepago-corte).

Pero todo esto no se siente tan feo después de que hoy me avisaron que el IMER ya empezará a producir la radionovela que escribí.

14.8.08

Ay: narrar

la novela me angustia. siento que es buena señal. ya quiero deshacerme de ella. ya quiero sacarla por completo. ya quiero sacármela de la mente o donde sea ese lugar donde se gesta.

recordé mis días de becaria del fonca. recordé a karla. ambas nerviosas, sufriendo los reveses que nos daba ramírez heredia, el buen rayo.

¿hacia dónde, hacia dónde?

recordé mis charlas con ella, hasta la madrugada, en el cuarto de hotel, haciendo y deshaciendo nuestras búsquedas narrativas, nuestros personajes.

y la busqué. toc, toc, mi querida karla. y ahí estaba ella. anunciándome que retomó su novela. aceptando mi propuesta de tallerearnos y no soltarnos hasta terminarlas.

12.8.08

Como en los viejos tiempos

Este domingo los vi: nos sentamos en la alfombra ante una mesa con comida para picar, copas de vino, cervezas oscuras. Y Alfonso, Letty, Manuel, Aurora y yo estábamos ya hablando como si nunca se hubieran ido. O sí, como si se hubieran ido y hubieran regresado, y tuviéramos muchas cosas que hablar. Hasta medianoche, sin importar el trabajo del lunes, nos despedimos, pensando que con razón los extraño tanto.


8.8.08

Cuando sea grande




En una ocasión estábamos mis amigos Jorge y Eric tomándonos unos tequilas en una terraza. Hablábamos de cómo queríamos nuestra vida en 20 años más. Primero me preguntaron a mí, y luego pregunté a ambos, esperando que respondieran a turnos, pero lo hicieron a unísono: Quiero vivir como don Alberto.

Se referían a Alberto Herrera, fotógrafo, publicista y mentor de mucha gente, entre las que me sumo.

Conocí a don Alberto en el 89. La primera vez que pedí trabajo, primera vez que me remuneraron. La primera vez que edité una revista e hice relaciones públicas para una galería de arte y una asociación de artistas plásticos.

Algo vio en mí don Alberto. Algo que yo no hubiera visto en una muchacha introvertida, agorafóbica, callada, que no reflejaba emociones. Despidió a la persona que habían contratado y quedé con el empleo.

Don Alberto me ayudó a salir de mi ensimismamiento para fines laborales. Me enseñó a trabajar como algo placentero. Me demostró que podían pagarme por pensar y escribir. Me dio el ejemplo de que el artista puede ser productivo y eficiente. Me hizo valorar el placer de vivir bien, de mantener siempre una mente joven, de apasionarme por la gente.

Hay más personas que me han respondido como Jorge y Eric. Yo misma cada vez lo tengo más claro: esa biblioteca exquisita que él tenía, su sala llena de arte, su gusto por la cocina y los viajes, la calidez ante los demás.

El ideal de vida es el de don Alberto. Y lo recuerdo justo en los días en que tengo tanto trabajo y en los que él hubiera cumplido años.

5.8.08

esquizofrenia

es la época de más trabajo en mi oficina.

y aparte estoy en la recta final de mi novela y aaaapaaaarteeeee me encuentro leyendo para mi siguiente proyecto.

encima de toda esta locura, nostre bosc, un espacio en un limbo común donde puedo encontrarme a tomar café o té verde, hacer el jardín, leer poesía, reír, hablar de los niños, caminar.

esa es la mayor locura. y es la que me salva.

2.8.08

Normal

Síntomas de que la vida vuelve a la normalidad.

  • Vuelvo a mi ritual del café: elegir, comprar, moler y llevarme a la oficina mi termo de cerámica con el café hecho en casa.
  • Retomo el ejercicio.
  • Se me antoja la comida.
  • Busco variar la música (redescubrí a Portishead).
  • Me acuesto y me duermo poco a poco (disfrutando el poco a poco).
  • Escribo mucho.
  • Pienso constantemente en la novela.