31.5.11

Quiero / No quiero

Le di la espalda a mi lista de lecturas diseñada por mí. Me levanté a casi media noche de la cama y busqué entre mis libros. Ahora voy a los europeos, a los norteamericanos. Quiero velocidad, suspenso, tensión. Pero quiero un lenguaje concreto, racional, económico. Que el lenguaje no fluya como un escurrimiento sobrado hasta el descuido aparente. Quiero un goteo preciso sobre la mente y los sentidos del lector. Me llevé un altero de libros a la cama. Los acomodé en el orden en que los leeré, combinando placer y aprendizaje, lenguaje y profundidad.

¿Y de mi novela? Quiero personajes. Quiero bordado claro y tenso, y quiero sentido en la trama del revés.


30.5.11

Puedo / No puedo

Puedo hablar de literatura con Mariana. A pleno sol dominical mientras atravesamos la ciudad. Puede imaginar mis nervios al escribir una nueva novela. Puede presentir la presión que me impongo. Puedo compartir con ella mis miedos. Puedo hablar con ella de lo que quiero de la novela. Y puede decirme: Son muchas cosas las que quieres decir y contar, ¿y cómo lo harás para que todo parezca parte de la misma historia? Y puedo sonreír orgullosa de su olfato de lectora. Y puedo sentirme aterrada: Ese es el meollo del asunto. Es lo que me tiene con la adrenalina todo el tiempo, en un cuarto oscuro, cerrado, sin salida, con todos mis personajes y laberintos, sin lograr ponernos de acuerdo para buscar juntos la salida. ¿Y si no puedo? Puedo. Claro que puedo.

22.5.11

21.5.11

Lo que puede suceder



Lo que a veces parecía que no iba a suceder, sucede: movimientos en el mundo, pacíficos, pensantes, de resistencia y participación intentando transformar las condiciones de sus países, de su gente. Ya fue el mundo árabe el que detonó. Ahora miro con alegría y expectación las concentraciones en España. Y con mucha esperanza y ansiedad el movimiento del poeta Javier Sicilia que busca poner fin a la sangre en México.

Hace más del año, en una cena con Eduardo Milán y Jaime Soler aquí en Hermosillo, hablábamos de la situación desoladora de México. Coincidimos en que lo único que podría dar una luz y puerta de salida sería un movimiento de indignación de la sociedad civil: nada adscrito a posturas políticas, ni a sus apuestas, todo al margen de los partidos y sus estructuras cada vez más avorazadas. Que alguien de la sociedad civil tendría que ser capaz de unir a toda la voz crítica e indignada, donde todos pudiéramos caber, sin las polarizaciones políticas cada vez más evidentes, acendradas y fortalecidas después de las elecciones del 2006.

Y aquí está Sicilia. Con el dolor de la pérdida de su hijo y de los amigos de la niñez de su hijo. Y aquí está un poeta, la única visión capaz de marcar rumbos, según mi amigo Enrique Salgado. Y aquí está un hombre que antes de la muerte de su hijo era ya una voz disidente, crítica, insistente en las llagas de este país, en las llagas de cada uno de nosotros. Un activista, no sólo un pensador y esgrimidor de plumas. Un ser humano de una congruencia y solidez ética que hoy puede levantarse y convocar a miles, a cientos de miles. Un hombre tan fuerte y apasionado por la dignidad y la justicia como amante de la no violencia (herencia de Lanza de Vasto, a la vez discípulo de Gandhi).

Veo de reojo los movimientos en España, países árabes, el mundo. Pero miro con atención y suma ansiedad lo que sucede en México. Lo que puede suceder en México. Miro con miedo lo que podría no suceder: que todos quienes no estemos de acuerdo con la sangre no expresemos nuestro dolor e indignación, que dejemos solo a Javier Sicilia y a la búsqueda de otro país. Un país sin la soberbia de los gobernantes, sin el cinismo de los partidos políticos, un país que recupere la esperanza y apuesta por la democracia, una verdadera. La que merecemos.




20.5.11

12.5.11

A ras de vuelo en Siempre! y La Razón

En Siempre! pueden encontrar aquí la reseña que hace Elena Méndez sobre A ras de vuelo (Tusquets, 2011).

Y aquí la recomendación que hace Carlos Olivares Baró en las novedades editoriales de La Razón.

En Hermosillo, ya está a la venta la novela en la librería de la Unison y en Educal.


5.5.11

Marcha por la paz

Hoy ha salido el contingente desde Cuernavaca a la Ciudad de México. Este país está tan polarizado, fragmentado, atemorizado, que hay quienes no entienden este llamado.

Javier Sicilia no marcha sólo por el esclarecimiento de la muerte de Juan Francisco, su hijo. Marcha para que la dignidad vuelva a este país. Para que ningún joven, mujer, niño, anciano, activista, periodista -nadie- tenga que morir en el fuego cruzado entre autoridades y crimen organizado (un fuego cada vez más mezclado, ambiguo, cruento, inhumano). Para que se respeten los derechos de los ciudadanos que no formamos parte de un bando ni de otro. Para que se dignifique la muerte de ciudadanos inocentes y no se les estigmatice doblemente con la muerte y la sospecha.

Para que en este país los ciudadanos tomemos nuestra voz, nuestra dignidad y propongamos una alternativa a esta lucha absurda que parece no llevar a ningún lado. Para que asumamos nuestra responsabilidad cotidiana. Para que exijamos a autoridades y legisladores a cumplir su parte para buscar una solución profunda que proteja los derechos y dignidad de los ciudadanos, primer compromiso del Estado, y que en México no se está cumpliendo. Para llamar a un acuerdo nacional por la paz, por el alto a la sangre, por un nuevo orden, por un código de respeto que todos cumplamos.