Ser justa, es lo que me propuse en el 2010. Y el resultado ha sido positivo y de mucho crecimiento. Dejé las complacencias (a mí, a otros), fui justa y me vi tal cual, fui justa y vi a los demás tal cual. Hubo más silencios. La justicia también es una cuestión de callar, de guardar. La justicia es también dejar de dar donde las manos se cierran. Así, el camino hoy está desbrozado: el 2011 será un año de disciplina, de diligencia, de trabajar contra las negligencias. El año de no cargar con aquello que no está y no existe. El año de caminar ligera, concentrada, rigurosa y regocijada. Concentración en la alegría, en la simplicidad, en las minucias, en lo esencial. Y concentración en los proyectos vitales. El 2011 vendrá con mis 40 años, ese número que significa mundo, prueba. Vendrá con una gran noticia que será visible y tangible en marzo. Y con un nuevo proyecto, o con el proyecto de una nueva vida. A todos, gracias por pasar por este sitio que se volvió necesariamente silencioso....
Lo que ando incubando