Leo el titular del día: Cae avioneta cerca de Guaymas . Inmediatamente pienso en mi padre y en mi hermano, quienes vuelan. Pero en el mismo momento caigo en cuenta que mi padre está retirado, y mi hermano ya no vuela en el Valle de Guaymas. Es mi hermano Martín que ha salido de mis recuerdos, y que a su modo me guiña desde donde está, como siempre lo hacía: sacando la lengua y diciéndome brujita . Hoy hace 20 años que las palabras de ese titular se volvieron un caos en mi vida (un caos que aún intento ordenar): accidente, hermano, muerte, nunca, dolor, sangre, ausencia, luto. No sólo vi la muerte ante mis ojos. Vi la forma en que cada uno de mis hermanos y padres enfrentaron la muerte. Decidí un papel de testigo, relatora. Y decidí que viviría rápido, porque la muerte nunca saca cita. A 20 años, las cosas son tan diferentes, y a la vez tan iguales. Persiste ese vértigo que se siente ante el precipicio de la muerte, saber que nunca más recuperarás a alguien, que la vida abandona el cue...
Lo que ando incubando