2.10.12

Nómada

Me he ido mudando de espacio en espacio para trabajar esta novela. Inicié embarazada, trabajando en mi estudio, cómoda y silenciosamente. 
A la llegada de Cecilia, no podía despegarme del Moisés, tampoco era necesario: improvisé un escritorio con mi sillón y una mesa plegable; el cambio de pañal estaba tan a la mano como la posibilidad de cambiar un párrafo. 
Ahora que Cecilia gatea y explora el mundo, me ha llevado a su espacio: ahí trabajo en una mesa baja en cuyos compartimentos están sus juguetes, ahí coloco mi macbook que es su gran tentación y en esa silla enana me siento para verla de pie junto a mí, dudosa entre tirar su alfabeto de madera o aporrear mi teclado.




5 comentarios:

Anónimo dijo...

jajaja y pensabas que a los 40S te ibas a retirar a descansar ojalá si aviente sus juguetes a tu máquina...Cecilia es una sorpresa

María Antonieta Mendívil dijo...

Una bella y afortunada sorpresa, diría Bob Ross :D

Anónimo dijo...

No y todavía lo que te falta! :D
¡ES UNA GRAN BENDICION!
Saludos,

Anónimo dijo...

Cambios a los que seguirán adaptándose, pero que es una fortuna y una bendición el tenerla ahí, justo ahí... a tu lado; o que más dá... con juguetes encima del teclado de tu mac :D
Saluditos. Eidania.

María Antonieta Mendívil dijo...

Sí, es una fortuna, de verdad. Y el tiempo pasa tan rápido, que vale la pena vivir a conciencia segundo a segundo. Saludos, Eidania.