8.12.14

Padecimientos de una sonorense

Una sonorense no puede con este frío de montaña: seco, a veces nublado, ventoso. No puede con las noches frías, en las que ninguna pijama ni manta están a la altura del padecimiento. Pero cuando hay sol, me siento a un lado de la ventana, donde me alcancen los rayos, y ahí trabajo. Entonces soy como Pepe en el jardín, buscando ese rayito solar que se cuela entre las frondas de los árboles. Bueno, con el sol no viene necesariamente incluida la siesta.

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