Buena señal es si la novela va por delante del blog, generando páginas, fluyendo, mientras la bitácora se detiene. Me imagino que los pilotos llenan su bitácora hasta que regresan a tierra después de vuelos largos, vuelos cortos. He dado un vuelo largo. El segundo capítulo va a un ritmo que sólo lo detiene alguna cena especial, alguna escapada al cine. El segundo capítulo se intrinca en los conflictos que ya generaron los personajes en el primer capítulo, con sus dramas nuevos, y con la problemática histórica de los años setenta. Gabriel ya ha decidido apoyarse en Pedro para salvar su patrimonio cuando se entera que tiene leucemia; su hermano, el Pelón Mayor, pronto encontrará invadidas sus tierras, lo que complicará el papel de Pedro, pues los aviones serán el botín a pelear en la familia. En eso voy. Compré un corcho enorme, y lo puse cerca de mi mesa de trabajo. Coloqué fotos de aviones fumigadores, jóvenes pilotos recibiendo instrucción, con esas risas heroicas que tienen todos...
Lo que ando incubando