A pesar de que mi hija ya está de vacaciones, sigo madrugando cada día para escribir, luego sigo en las noches, más levemente: corrigiendo lo anterior y planeando la escritura del siguiente día. Anoche me quedé dormida con la lámpara encendida y, casi como almohada, mi primer borrador impreso y mi libreta de apuntes. Por la mañana encontré notas que no recuerdo haber hecho: Mundo femenino Construir deseo Agnes Mirada de Daniel Velado, no revelado Por la mañana salté de la cama al escritorio, sin mediar con café. Después de comer pude continuar con La insoportable levedad del ser y me quedó más claro ese método de composición de Kundera: soltar en vertical hilos (sueños, acontecimientos políticos, imágenes, encuentros, obras de arte, minucias) para luego entrejer en horizontal esos hilos con las vidas de los personajes. Todo tiene retorno, todo tiene esa levedad que le mantiene flotando y ese peso que le hace sedimentarse en el ser. Quien llame digresiones a esos hilos colocados aparent...
Lo que ando incubando