Puedo hablar de literatura con Mariana. A pleno sol dominical mientras atravesamos la ciudad. Puede imaginar mis nervios al escribir una nueva novela. Puede presentir la presión que me impongo. Puedo compartir con ella mis miedos. Puedo hablar con ella de lo que quiero de la novela. Y puede decirme: Son muchas cosas las que quieres decir y contar, ¿y cómo lo harás para que todo parezca parte de la misma historia? Y puedo sonreír orgullosa de su olfato de lectora. Y puedo sentirme aterrada: Ese es el meollo del asunto. Es lo que me tiene con la adrenalina todo el tiempo, en un cuarto oscuro, cerrado, sin salida, con todos mis personajes y laberintos, sin lograr ponernos de acuerdo para buscar juntos la salida. ¿Y si no puedo? Puedo. Claro que puedo.
"Inicia mi adolescencia", nos anunciaste. Y sí, aquí estás con toda ella: con sus preguntas, titubeos, con su riada sin presa alguna, con su belleza latiendo, sus risas incontenibles y sus lágrimas igual de irrefrenables. Llega con una letra bella y desprolija a la vez, con vocaciones más claras. Otro tono de voz, otro tono ante la vida. Más vulnerable quizá, pero más decidida a caminar. Más silenciosa e interna, y más vociferante en sus formas. Me emociona observarte, redescubrirte, tomar tu mano y decir: calma, no hay prisa; calma, nadie fuera de ti te enuncia y determina; calma, calma, hay tanto por descubrir, hay tanto tiempo por delante, tanto aprendizaje en el itinerario, tantos hallazgos y tesoros, aun aquellos disfrazados de ceniza o putrefacción. Calma. Que en tu corazón nadie hable más que tú. Que ante el espejo no hable nadie más que el amor con el que te creamos y trajimos al mundo. Que tu voz interior solo se hable a sí misma con la ternura y admiración con la...
Comentarios
Claro que puedes!
Saludos.
"Yo no puedo tenerte ni dejarte, ni sé por qué, al dejarte o al tenerte, se encuentra un no sé qué para quererte..."Sor Juana