15.3.14

Más que en ciernes

La escucho hablar con tanta pasión de su vocación, de sus sueños, de sus proyectos, de sus avances, de sus aprendizajes, de su visión, de su ética de trabajo, que me maravillo. Nunca supe en qué pararía aquella niña aguda, ácida, hablantina, de carácter fuerte, intensa; pero ahora que la veo siendo alguien, haciendo algo, con un camino avanzado hacia dónde quiere ir, me digo: lo sabía, esta es la Mariana que tenía que ser, aunque no lo sabía.

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