8.1.13

Media hora, quince minutos

Todos los días, desde mi "nuevo estudio" en la habitación de Cecilia, contemplo la hamaca en el jardín, como si fuera un espectro visible pero inexistente, que se esfuma mientras más me acerco.
No hay tiempo, no hay ocio, no hay descanso.


Pero hoy por la tarde rescaté media hora. Quizá la visión espectral no se rompió porque llevaba a Cecilia en brazos. La cuestión es que ambas nos echamos en ella, nos balanceamos y esto es lo que vimos, esto es lo que me gustaría ver todos los días, aunque sea por quince minutos.



4 comentarios:

Anónimo dijo...

El tiempo hay que regalárselo uno mismo, esos momentos los tienes a unos pasos, todo es que los quieras :D
Saludos,

Eidania

María Antonieta Mendívil dijo...

Toda la razón. Lo intentaré, lo intentaré. Un abrazo.

Anónimo dijo...

prima recuerdas la hamaca del campo? entiendo perfectamente esa sensación tan relajante.........te quiero mucho
revisa tu correo..........Marce.

María Antonieta Mendívil dijo...

Sí, y recuerdo también la de mi papá, con mis sobrinos chiquitos, sentaditos todos ahí. ¡Gracias por tu correo! Respondo. Abrazos.