7.9.14

Para Sylvia

Barcas en ferro,
oscuras nos abatíamos en el litoral

cuando los navíos más amados
zarpaban a tu deriva

Las tormentas azotaban
aquí, y allá
nuestros amados dormían
reclinados a tu pecho

Después de tanto abandono
se nos reveló su signo
y levamos:

Barcas somos de tu mar


Llama (Libros del Umbral, 2008)

*
Un abrazo en la eternidad, Sylvia, por tu madre y tu hermano. 

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