Estuvimos juntos durante algunos años: nos conocimos los entresijos, las mañas, las debilidades; nos sorprendimos mutuamente, nos decepcionamos quizá alguna vez, aprendimos del otro. Y a pesar de nuestros caminos tan diferentes , nos sigue dando gusto vernos, encontrarnos, charlar. Nos seguimos asombrando. Y confirmamos la razón de los años compartidos: hay simpatía, afinidad por la mirada profunda, por la honestidad con que ahondamos en las palabras, con que enfrentamos las dudas en nuestra escritura. Eso sigue vigente. Y para prueba , la reunión de ex talleristas en mi casa, cervezas y tequilas de por medio, con el pretexto de saludar a Manuel y Aurora, reencontrarnos, ponernos al tanto de nuestras inquietudes y trabajos, reafirmarnos el cariño, compartir libros, noticias y pelis. Y claro, sentir las bajas del grupo, quizá los que se sentían menos afines a cierta búsqueda desde la literatura, los que estaban por la unión irrepetible (extinguible) de ciertas circunstancias. Entrada ...