12.12.08

La bordadora


A veces pierdo la vista de la novela. Escribo y es como si sólo viera dentro del aro donde aparece el fragmento de dibujo que se borda, pero no todo el dibujo. Escribo y es como si sólo cruzara una y otra vez el hilo en cruz en un solo cuadrito. A veces siento eso.


Y no me gusta.


Me gusta ver el dibujo entero. Me gusta bordar cuadrito por cuadrito, pero pasar el hilo por abajo, conectando flores inconexas, cruces distantes.


Ya lo sentí. Ya me salí del aro estrecho. Ya tengo la tela entera, el dibujo entero. Y sé que el cuadro que bordo es sólo un matiz en todo el dibujo.

4 comentarios:

coyote dijo...

Me hiciste recordar esa frase de que no vemos el bosque por ver el árbol o la inversa.

María Antonieta Mendívil dijo...

a veces sí creo necesario ver desde el ángulo pequeño, porque nos permite ver una mayor dimensión, como en un embudo: mirar desde la parte ancha del cono sólo angosta nuestra visión. pero en el caso de una construcción literaria, como en este caso, se pierde el sentido de "construcción" cuando uno pierde de vista la estructura total.

mar adentro dijo...

A veces son esas pequeñas flores que se bordaron como si ellas fueran todo el diseño las que nos atrapan, esas frases, los pensamientos autónomos de un personaje, lo que los humaniza y acerca, es cuando nos reconocemos en la Literatura.

María Antonieta Mendívil dijo...

Mira, mar adentro, otra manera de verlo :-) gracias. me da mucho gusto siempre encontrarte por aquí y tomar de pretexto para pasearme por tu poza.