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Recuento de un jueves

1. A las 3 am me di cuenta que el monitor para escuchar a mi bebé no estaba funcionando. Superviso: no había luz en casa. No había luz en toda la calle. Alguien robó 35 metros de cableado, y nos tuvo así por más de 12 horas: sin internet, sin iluminación, sin esterilizador, sin tetera eléctrica, sin cafetera, sin lavadora. Una mañana doméstica, de silencios, reflexión.

2. Mientras en casa había silencio y desconexión, en el país el IFE iba intentando sacarnos los ojos, enceguecernos, diciéndonos que lo que vimos, escuchamos, sospechamos y probamos era una mentira, una confusión. Una por una iban desechando pruebas. Uno por uno iban arrancando nuestros ojos (ellos juran).

3. La Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica a reventar. Filas interminables de gente esperando su turno en las cajas, con alteros de libros en las manos, en las canastas. Gente en el centro de la librería mezclándose con los autores, con los editores. Caras amigas, caras conocidas, caras recién conocidas, caras por conocer. Libros por firmar. Yo arropada por mi familia (él, los niños), por mis amigos, por mi editora. Más tarde, yo feliz, con una copa de tinto en la mano, en nuestra pizzería uruguaya de siempre.

Comentarios

Anónimo dijo…
Qué padre, y pizzeríaaaa??? mejor todavía! :)
Mil felicidades Antonieta.

Un abrazo,
Y las empanadas y el chimichurri y el vinito y la compañía...

Gracias :D ¡Saludos!

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