15.2.13

Retos con empujoncito

Pues por más que quisiera retarme y responder, nada más mi organismo no daba de sí.

Así que un buen día fui a una de esas farmacias donde venden vitaminas para todo. Y tomé un frasco gigante: Omega3.

Bueno para la memoria, equilibrio químico del cerebro, concentración, piel; para paliar la depresión, la menopausia; provee de antioxidantes, energéticos, proteínas no contenidas en alimentos...

Y mi cuerpo empieza a responder, también mi cabeza que flotaba en un limbo.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien dice el dicho "después de los 40s ya nada es igual" ;-) ......un abrazo y que te mejores prima.

María Antonieta Mendívil dijo...

A lo mejor con Omega3 todo cambia ;-) :D Abrazos, prima.