19.1.10

No se trata de eso


No haré tankas, ni haikús. Me acerco a lo japonés con una fascinación estética. Explorar cómo refinan la nimiedad. Y cómo el refinamiento va en camino del despojo.

Hay algunas relaciones entre obra occidental y la japonesa, y los resultados no literales de esta influencia. Por ejemplo, a pesar de sus resistencias hacia lo japonés, el paralelismo entre algunos dibujos de Picasso y los shunga.

Si he dicho que toda poesía se acerca al silencio, paso de la exploración críptica de la mística, para buscarla en el silencio que es suspensión, no las palabras que acomodamos como escombros sobre visiones y realidades.

O tal vez pueda encontrar el silencio como el zumo que deja la fruta cuando la despojamos de su cáscara.

De eso se trata.

2 comentarios:

coyote dijo...

Qué bien que vuelvo a leerte con ese aire como de sobremesa con tu sello personal. Así te he capturado muchos pequeños detalles que nos has compartido generosa, por eso me he podido asomar al mundo de los que crean y escriben, y ver que deben tener papel, lápiz y otra cosita.
Hasta la próxima!

María Antonieta Mendívil dijo...

Me voy adentrando poco a poco a este proyecto. Cuesta :D Espero que el espíritu de sobremesa sea buen augurio.

¿Una copa de tinto?

:D

¡Saludos a tus ángeles!