28.3.11

Juan


Lo recuerdo de 6 años. Las pecas le salpicaban la nariz y las mejillas. Tenía una mirada dulce, profunda. Siempre reía. Y lo que más me impresionaba: era capaz de rezar los 15 misterios del rosario sentado en flor de loto con los ojos cerrados.

Hace poco su papá me dio noticias de él: entre risas me dijo que estudiaba Administración, y era un niño activo intelectualmente.

No puedo imaginar el dolor de Javier Sicilia y Cocó Ortega, sus padres. El dolor de Fanny, su hermana. No puedo imaginar la vida segada de Juanito. Sé que no está del todo segada. Y también sé que este no es el país que queremos. Que no es el país que queremos para nuestros hijos.

¿Hay alguien a quien le importe?

Mi cariño entrañable para Javier, Cocó, Fanny. Y también para Juan.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Uff, :(
Necesitamos un mundo mas habitable; pero creer que sea posible, es un sueño, la realidad no nos lo permite.

María Antonieta Mendívil dijo...

Es el gran problema. No podemos conformarnos con ser víctimas de la realidad siempre. Es la historia de este país. Y no se ve un panorama diferente en el futuro :-(