27.2.15

No Aniversario



Mañana se cumplen 30 años de que murió mi hermano. Tenía 21 años. Me parece increíble que hayan pasado tantos años y que parezca tan detrás de la ventana la imagen de mi madre destrozada, atravesando el jardín, para darnos la noticia.
Mi hermana me dice: Es un niño. ¿Niño?, le pregunto. Y me lo recuerda: hoy somos mucho mayores que él, le doblamos la edad. Y caigo en cuenta que durante estos 30 años he sentido que nos ha acompañada y ha crecido. No lo pienso de 50 años. No, lo pienso como era él: un joven viejo, o un viejo en un cuerpo joven. Pienso en él como un hombre atemporal, pero que había devorado los años para poder irse de esta vida siendo veinteañero y pleno de experiencias. Y ahora pienso que quizá nunca fue un niño. Aún a sus tres años aparecía con ese gesto adusto, esos ojos profundos, de mucha vida interna.
Después de que murió hice hasta lo indecible para tratar de prolongar su vida en mí, como revisar su ropa en el closet (sin tocarla, nunca pude volver a tocarla), o hurgar en un par de cuadernos que tenía en la cabecera de su cama. Con estupor y alegría vi que mi hermano era un desacomodado, un outsider en muchos sentidos; que mi hermano cuestionaba todo como lo hacía yo, en silencio y en mi interior; que había alguien como yo inconforme con esa esfera perfecta con la que nos protegía nuestra familia.
Bueno, sin quererlo, él abrió una grieta en esa esfera. Y cada uno (hermanos, padres) dimos un leve golpe para que se hiciera trizas. Nunca más volvimos a estar protegidos. Nunca más nuestra visión de la vida y el mundo volvió a ser inocente.
Lo escribo hoy y no mañana, porque el 28 de febrero he decidido que no le pertenece más a mi hermano. Por encima de él y su muerte y todo lo que pasó con su muerte, está el aniversario del inicio, de otro mundo, el aniversario de lo nuevo, lo fecundo, lo vivo, lo transformador, lo intenso. Pero de eso hablaré el 28. No hoy.    

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Era un verano en la playa del sol Martín extendiendo su mano me dijo: "ten una cerveza de mujer se te quitará el calor" obediente dí el primer trago de mi vida a una cerveza...aún sonrío cuando recuerdo su risa por el gesto que hice pero me la terminé porque seguimos platicando sentados en la arena.....jamás he vuelto a tomar una cerveza ........ni ha escuchar su risa ....es verdad era un alma vieja........un abrazo ..........Marce

María Antonieta Mendívil dijo...

Qué bello recuerdo. Gracias por contármelo. Y salud, por la Playa del Sol, mi favorita de niña, y por la cerveza de mujer. Sí, también por él. Abrazos, Marce.

Anónimo dijo...

Para mi es el primer año sin mi hermano, mismo día, diferencia de 29 años con tu hermano; él es mi hermanito; mi madre me regaló una de sus playeras, la tengo en mi clóset y día a día la toco y aspiro su aroma deseando que sea mi hermanito; ya no está y lo extraño tanto!
Un abrazo,

Eidania

María Antonieta Mendívil dijo...

Eidania, lo siento mucho. Te doy un abrazo, entendiendo muy bien esa ausencia.