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Javo es


mi amiguito de pupitre en el taller

mi copy adjunto en el trabajo

mi diván siempre plugged & available

mi paciente en el ciber diván que tengo

mi paciente y a veces mi enfermedad en la neurosis de la chamba

mi pera de box geminiano cada vez que quiero desahogarme

mi dealer de libros (y de verdad les digo: trata muy bien a su clienta, mi volumen de poesía completa de Borges, arrebatado en un dezzzzcuido de las manos de Joso, lo demuestra)

mi Ares que consigue la canción más difícil de deletrear y encontrar

mi mala leche cuando me envía mensajitos en el momento menos oportuno (¿o les gusta que suene piiiipiii su nokia un domingo a las 6 de la manaña o cuando están... sí, eso?)

mi pregunta incontestable

mi protagonista involuntario de las anécdotas más hilarantes

mi contienda eterna

mi complicidad provisional

mi amigo impresentable ante mis amigos fumadores

mi amigo próximo a ser presentado ante todos ustedes




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Capomo

Alicia, la novia de mi hermano Martín , me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo. Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez. Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción. Nunca he visto una flor de capomo. Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El t...

Warhol 2012-2024

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