Ir al contenido principal

Tenemos portada


Ya la vi. Ya me emocioné. Ya le conté a él, ya me dijo que celebraríamos pronto. Ya me fui a festejar con mis amigos de oficina. Ya la vio Mariana. Ya estamos listos. Pero todavía permanecerá en incógnita.

Comentarios

Anónimo dijo…
Ni hablar, seguiremos esperando; qué gusto Antonieta, me emociono contigo.
Un abrazo,
Tercera semana de marzo estará circulando. El viernes entra a imprenta.

:D

Crucemos dedos. Gracias :D Un abrazo.
Anónimo dijo…
Mis mejores deseos para este 2011. Accedo este sitio de manera habitual desde hace ya varios ayeres. He leido Duelo de Noche mas veces de las que recuerdo. Lo mejor para ti y tus seres queridos...
Blanca Ramirez, Lectora Habitual,
Mexicali, B.C.
Blanca, justo hace poco en unos comentarios por aquí, hablando sobre la comunidad alrededor del nido, te mencionaba a ti. Hacía mucho que no te leía en el blog, me da gusto saber que sigues asidua.
Muchas gracias por tu lectura, buenos deseos y saludos.
Un abrazo.

Entradas más populares de este blog

Capomo

Alicia, la novia de mi hermano Martín , me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo. Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez. Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción. Nunca he visto una flor de capomo. Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El t...

Warhol 2012-2024

Llegó siendo una bolita albina, con un pelaje tan suave que parecía lanugo. Mariana decidió llamarle Warhol. Le gustaba estar en las escaleras de entrada a la casa para tomar el sol. Quienes pasaban nunca entendían su nombre y le inventaban otros: pelusa, bolita, motita. Era imposible verlo y seguir de largo. Él nunca llegó para seguir de largo. Llegó en la adolescencia de Mariana para ser esa criatura a quien abrazar en la soledad, en el miedo, el desconcierto, la confusión, el desarraigo. Era un diente de león suave y frágil que se metía abajo de su cama. En esa recámara tan blanca como él. En esa página nueva tan blanca como él. Fue paciente en el año que Mariana que estuvo en el extranjero. Y entonces se convirtió en la mascota de toda la familia. Siempre presto a correr escaleras arriba, escaleras abajo; a girar sobre su eje como un derviche cuando se emocionaba. Nunca se fue de largo. Tampoco cuando se mudó con Mariana a su pequeño departamento en el jardín. Ese fue el r...