Si este es un nido de palabras, aquí anidaré la novela que tengo que escribir como compromiso con el FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes). El argumento de esta novela se centra en una dinastía de pilotos de fumigación aérea. A través de la novela se retratarán el oficio de la aviación agrícola, los valores de masculinidad que se tejen de generación en generación, la pasión ambigua por el motor y la naturaleza, la vida y la muerte, la herencia y el destino; desarrollando la historia durante la bonanza de la revolución verde (años 70) y el declive de la agricultura en el norte de México (años 80).
Alicia, la novia de mi hermano Martín , me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo. Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez. Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción. Nunca he visto una flor de capomo. Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El t...
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